Cárceles, se piensa en represión y no reeducación

Francisco durante el encuentro con los responsables regionales y nacionales de la Pastoral Penitenciaria.
Francisco durante el encuentro con los responsables regionales y nacionales de la Pastoral Penitenciaria. (foto: ANSA)
10:31, 08 novCIUDAD DEL VATICANORedacción ANSA

(ANSA) - CIUDAD DEL VATICANO, 8 NOV - El papa Francisco recibió hoy en audiencia a los participantes del Encuentro Internacional para los Responsables Regionales y Nacionales de la Pastoral Penitenciaria, que cerró hoy, a quienes dijo que "es más fácil reprimir que educar, negar la injusticia presente en la sociedad y crear espacios para encerrar en el olvido a quien yerra, en lugar de ofrecer iguales oportunidades de desarrollo a todos los ciudadanos".
    "No pocas veces, además, los lugares de detención fracasan en su objetivo de promover los procesos de reinserción, sin duda porque les faltan recursos suficientes que permitan afrontar los problemas sociales, psicológicos y familiares que sufren los detenidos, así como la frecuente sobrepoblación de las cárceles, que las convierte en auténticos lugares de despersonalización", agregó el pontífice.
    "Por otra parte una auténtica reinserción social comienza garantizando oportunidades de desarrollo, educación, trabajo digno, acceso a la salud, así como generando espacios públicos de participación cívica", recordó.
    "Hoy en particular nuestras sociedades están llamadas a superar el estigma de quien cometió un error -subrayó Jorge Bergoglio- porque en lugar de ofrecer ayuda y recursos adecuados para vivir una vida digna estamos acostumbrados a rechazar, en lugar de considerar los esfuerzos que hace una persona para corresponder al amor de Dios en su vida".
    "Muchas veces a la salida de prisión -agregó el papa- la persona afronta un mundo que le es ajeno y que no lo reconoce digno de confianza, excluyéndolo también de la posibilidad de trabajar para obtener un digno sustento".
    "Como comunidad cristiana -concluyó- debemos plantearnos una pregunta. Si estos hermanos y hermanas han cumplido la pena por el mal cometido, ¿por qué se pone sobre sus espaldas un nuevo castigo social con rechazo e indiferencia? En muchas ocasiones esta aversión social es un motivo más para exponer a estas personas a la posibilidad de caer de nuevo en sus propios errores".
    (ANSA).
   

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