El pecado hiere relación con Dios y la sociedad

Exhortó a "pedir perdón con humildad"

13:00, 03 eneCIUDAD DEL VATICANORedacción ANSA
(ANSA) - CIUDAD DEL VATICANO, 3 ENE - El papa Francisco exhortó hoy a aceptar "con humildad" los propios pecados, "reconociendo que somos pecadores", en la primera audiencia general del año. El pecado separa de Dios, de los hermanos, de la comunidad: "El pecado siempre corta, separa, divide", sostuvo el pontífice refiriéndose al acto de penitencia.
    "La invitación del sacerdote, de hecho, está dirigida a toda la comunidad en plegaria, porque todos somos pecadores", dijo frente a siete mil fieles reunidos en la Sala nervi. "¿Qué puede regalar el Señor a quien ya tiene el corazón pleno de sí, del propio éxito? Nada, porque el presuntuoso es incapaz de recibir perdón, saciado como está de su presunta justicia" expresó.
    Al respecto, Jorge Bergoglio recordó la parábola del fariseo y el cobrador de impuestos, en el Evangelio de Lucas del Nuevo Testamento, "donde solo el segundo -el cobrador de impuestos- vuelve a casa justificado, es decir, perdonado". "Quien es conciente de sus propias miserias y baja los ojos con humildad, siente posarse sobre él la mirada misericordiosa de Dios. Sabemos por experiencia que solo quien sabe reconocer los errores y pedir disculpas recibe la comprensión y el perdón de los otros", observó.
    Según el Papa, "escuchar en silencio la voz de la conciencia permite reconocer que nuestros pensamientos están distantes de los pensamientos divinos, que nuestras palabras y acciones son a menudo mundanas, guiadas a elecciones contrarias al Evangelio".
    Por eso, en el acto de penitencia "cada uno confiesa a Dios y a los hermano de haber pecado mucho en pensamientos, palabras, actos y omisiones". "Sí -subrayó-, también las omisiones, es decir, haber evitado hacer el bien que habría podido hacer. Muchas veces nos sentimos orgullosos porque decimos 'no le hice mal a nadie'".
    En realidad, "no basta con no hacerle mal al prójimo, es necesario elegir hacer el bien tomando las ocasiones para dar un buen testimonio de que somos discípulos de Jesús", subrayó. El pontífice colocó el acento incluso en el hecho que "confesamos tanto a Dios como a los hermanos que somos pecadores: esto nos ayuda a comprender la dimensión del pecado que, mientras nos separa de Dios, también lo hace de nuestros hermanos y viceversa". "El pecado hiere: corta la relación con Dios y con los hermanos, el vínculo con la familia, con la sociedad, con la comunidad: el pecado siempre hiere, separa, divide", agregó. Finalmente, con el gesto de golpearse el pecho, dijo, se admite "que pequé solo por culpa mía, y no de otros".
    El Papa señaló que a menudo, de hecho, "por temor o vergüenza señalamos a otros para acusarlos. Cuesta admitir la propia culpabilidad, pero nos hace bien confesarlo con sinceridad".
    Al respecto, recordó una anécdota que contaba un viejo misionero, de "una mujer que fue a confesarse y comenzó a contar los errores del marido, continuó con los de su suegra y luego pasó a relatar los pecados de sus vecinos".
    "En un cierto punto, el confesor le dijo: 'Pero señora, dígame, ¿terminó? Muy bien. Si terminó con los pecados de los otros ahora comience a hablar de los suyos'".
    "Hay que confesar los propios pecados!", concluyó Francisco.(ANSA).
   

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