Francisco contra los ídolos y falsas esperanzas

El papa Francisco en la audiencia general
El papa Francisco en la audiencia general (foto: ANSA)
08:59, 11 eneCIUDAD DEL VATICANORedacción ANSA

(ANSA) - CIUDAD DEL VATICANO, 11 ENE - El Papa Francisco se valió hoy del film "Milagro en Milán", un clásico del neorrealismo italiano dirigido por Vittorio de Sica, para explicar el apego a los ídolos y las falsas esperanzas.
    "Che faccia, che naso, che bello (qué cara, qué nariz, qué bello, NDR), y cien liras, y te hace pagar para tener falsas esperanzas", citó Francisco un tramo del film.
    "Pero a nosotros nos gustan los ídolos, nos gustan tanto", agregó en la audiencia general de los miércoles al reflexionar sobre la esperanza cristiana.
    "Una vez en Buenos Aires tenía que ir a una iglesia, a unos mil metros más o menos, y lo hice caminando. En el medio hay un parque con pequeñas mesas, muchísimas, donde estaban sentados los videntes y estaba lleno de gente, hacían fila".
    "Le daban la mano y él comenzaba el discurso, siempre el mismo: 'Hay un hombre en tu vida, una mujer, hay una sombra pero todo irá bien'. Y luego pagabas. Esto da seguridad pero permítanme una palabra, es una estupidez, 'fui a la vidente, me tiró las cartas'".
    "Yo sé que ninguno de ustedes hace estas cosas -dijo sonriendo- pero me hace pensar en esa película, 'Milagro en Milán'. Te hace pagar para tener una falsa esperanza, y nosotros estamos tan apegados, compramos falsas esperanzas, y aquella que es la esperanza de la gratuidad de Cristo que dio la vida por nosotros, esa no nos gusta tanto".
    Francisco partió del significado de "esperar" como "necesidad primaria del hombre: estar esperanzado en el futuro, creer en la vida, en el llamado pensar positivo". "Pero es importante -aconsejó- que tal esperanza sea puesta en lo que verdaderamente puede ayudar a vivir y dar sentido a nuestra existencia".
    La Biblia, recordó el Papa, de varios modos pone en guardia "contra las falsas esperanzas, esas falsas esperanzas que el mundo nos presenta, desenmascarando su inutilidad y mostrando la insensatez". "Y lo hace en varios modos, pero sobre todo denunciando la falsedad de los ídolos ante los cuales el hombre está continuamente tentado de poner su confianza, haciendo de ellos el objeto de su esperanza".
    "Como enseñan los profetas -explicó Jorge Bergoglio- fe es confiar de Dios, quien cree confía en Dios, pero llega el momento en que al chocar con las dificultades de la vida el hombre experimenta la fragilidad de esa confianza y siente la necesidad de certezas diferentes, de seguridades tangibles, concretas".
    "Allí está el peligro. Entonces estamos tentados de buscar consuelos, incluso efímeros, que parecen llenar el vacío de la soledad y atenuar la fatiga del creer", agregó.
    "Y pensamos poder encontrarlos -subrayó el Pontífice- en la seguridad que puede dar el dinero o las alianzas con los poderosos o en la mundanidad, en las falsas ideologías. A veces las buscamos en un Dios que pueda plegarse a nuestros pedidos y mágicamente intervenir para cambiar la realidad y hacerla como queremos nosotros; un ídolo justamente, que como tal no puede hacer nada, impotente y mentiroso". (ANSA).
   

Todos los Derechos Reservados. © Copyright ANSA

archivado en