Audiencia ante embajadores con eje en la paz

Francisco se expresó contra el terrorismo y por los migrantes

10:17, 09 eneCIUDAD DEL VATICANORedacción ANSA
(ANSA) - CIUDAD DEL VATICANO, 9 ENE - El papa Francisco recibió hoy a los embajadores acreditados ante la Santa Sede, y llamó a los líderes religiosos y políticos a luchar contra el "terrorismo fundamentalista, fruto de una grave miseria espiritual" y "a menudo" de una "notable pobreza social".
    Los primeros deben transmitir valores religiosos que no opongan "temor de Dios y amor al prójimo", en tanto los segundos deben garantizar libertad religiosa y reconocer la contribución de los credos en la construcción social.
    Francisco recordó ante los diplomáticos que la paz "es una virtud activa", que requiere el empeño y colaboración de cada persona y de todo el cuerpo social". Renovó así su llamado a hacer de la "no violencia" el "estilo de una política de paz".
    En la Sala Regia del Vaticano, el pontífice insistió en su llamado a las autoridades religiosas para que se unan y reiteren que "nunca se puede matar en nombre de Dios".
    A quienes gobiernan les compete la responsabilidad de "evitar que se formen las condiciones que se vuelven terreno fértil para la difusión de los fundamentalismos".
    Esto requiere "adecuadas políticas sociales para combatir la pobreza, que no pueden prescindir de una sincera valorización de la familia, como lugar privilegiado de la maduración humana, y de conspicuas inversiones en ámbito educativo y cultural". Tras agradecer a los países que en ocasión del Jubileo acogieron su pedido de un gesto de clemencia hacia los prisioneros, Francisco dijo que un "enfoque prudente" en la cuestión de los migrantes no implica "políticas de cierre" sino evaluar "con sabiduría y visión de futuro" hasta qué punto se puede acoger.
    El problema "no puede dejar a algunos países indiferentes, mientras los otros sostienen el peso humanitario", recordó, agradeciendo en Europa a Italia, Alemania, Grecia y Suecia por su acción hacia los migrantes.
    Francisco asimismo recordó que la "corrupción", evidente también en tantas formas de "esclavitud moderna", impide una paz real. Esta, recordó, se ve en crisis también por las muchas formas de pobreza.
    Demasiada gente "especialmente niños, sufren de pobreza endémica, y viven en condiciones de inseguridad alimentaria, incluso hambre", mientras "pocos aprovechan los recursos y otros despilfarran la comida".
    Y contra la paz también hablan las armas, recordó el Papa en un discurso que apeló al magisterio de sus antecesores, desde Benedicto XVI a Juan XXIII y Paulo VI. También citó sus textos jubilares y su discurso por el encuentro interreligioso de Asís del pasado 20 de septiembre.
    Respecto del tema de los migrantes, que trató ampliamente, reclamó un enfoque que permita darles "una acogida digna. Esto implica saber conjugar el derecho de todo ser humano (...) de emigrar a otras comunidades políticas y establecerse en ellas, y al mismo tiempo garantizar la posibilidad de una integración de los migrantes en los tejidos sociales donde se insertan, sin que sientan amenazada su seguridad, identidad cultural o equilibrios político-sociales".
    "Por otra parte los propios migrantes no deben olvidar que tienen el deber de respetar las leyes, la cultura y las tradiciones de los países donde son acogidos".
    "No se puede reducir la dramática crisis actual a un simple conteo numérico. Los migrantes son personas, con nombres, historias, familias, y no podrá haber nunca paz verdadera mientras exista incluso un solo ser humano que es violado en su identidad personal y reducido a una mera cifra estadística y objeto de interés económico", subrayó Francisco.
    La Santa Sede -continuó en otra parte de su alocución a los embajadores- renueva su apremiante llamado para que se retome el diálogo entre israelíes y palestinos, para que se llegue a una solución estable y duradera que garantice la coexistencia pacífica de dos Estados dentro de fronteras internacionalmente reconocidas". Luego condenó el comercio de armas y la carrera de producción de armas cada vez más modernas y sofisticadas, se refirió al desconcierto que generan los experimentos de la península coreana, que desestabilizan a la región, y en vista de la próxima Conferencia sobre el desarme dijo que la Santa Sede promueve "una ética de la paz y seguridad".
    Sobre Europa en particular, manifestó preocupación por su futuro y aludió al proceso de reunificación de Chipre, al conflicto en Ucrania y a la Unión Europea, ocasión de estabilidad, paz y solidaridad entre los pueblos. Francisco asimismo retomó la necesidad de afrontar el cambio climático, con la cooperación de todos y diálogo. Un diálogo necesario también en las situaciones de Estados Unidos y Cuba, Colombia, la crisis de Venezuela, Irak, Yemen y todo Medio Oriente.
    La Santa Sede mantiene plenas relaciones diplomáticas con casi todos los Estados del mundo: si a principios del siglo XX eran una veintena, llegaron a 180 con Benedicto XVI y 182 con el papa Francisco. Mauritaria fue el último país en sumarse, el pasado 9 de diciembre.
    Además la Santa Sede tiene vínculos diplomáticos con la Unión Europea y la Orden de Malta, y mantiene observadores permanentes ante las principales organizaciones internacionales gubernamentales, entre ellas la ONU, el Consejo de Europa, la FAO, la Unesco y otras.
   

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