Sarraj firma tregua pero Haftar se toma tiempo

General no quiere retirar las tropas, posterga todo hasta mañana

Líderes de Libia, Fayez al Sarraj y Khalifa Haftar, en encuentro en Abu Dhabi.
Líderes de Libia, Fayez al Sarraj y Khalifa Haftar, en encuentro en Abu Dhabi. (foto: ANSA)
17:31, 13 eneMOSCUPor Mattia Bernardo Bagnoli

(ANSA) - MOSCU, 13 ENE - El golpe diplomático de Vladimir Putin (por ahora) logró un éxito a medias después de que el jefe de gobierno libio de unidad nacional, Fayez al Sarraj, firmó hoy en Moscú el acuerdo de un alto el fuego pero el hombre fuerte de Cirenaica (apoyado por los rusos), el mariscal Khalifa Haftar, pidió tiempo hasta mañana por la mañana.
    "Esperamos que lo acepte", auguró el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serghei Lavrov.
    De este modo, la mini cumbre entre las facciones de Trípoli y las encabezadas por el mariscal Haftar (organizada por Putin para dar seguimiento a los acuerdos de Estambul) terminó con un humo gris, dado que el jefe del gobierno libio de unidad nacional no firmó.
    Que el desarrollo de las negociaciones se habían complicado ya se sabía a primeras horas de la tarde, con los primeros rumores sobre la falta de acuerdo entre Sarraj y Haftar y amenazas más o menos veladas para hacer caer las tratativas.
    Además de Lavrov, acompañado por su colega de defensa, Serghei Shoigu, la delegación turca, compuesta por sus homólogos Mevlut Cavusoglu y Hulusi Akar (acompañado por el jefe de inteligencia, Hakan Fidan), también mantiene la barra recta.
    Sarraj contó por su parte con el presidente del Consejo de Estado con sede en Trípoli, Khaled al-Mishri, mientras que Haftar con el titular del parlamento libio con sede en Tobruk, Agila Saleh. Para Lavrov se "registró progresos", pero la buena voluntad no sirvió para coronar el éxito pleno en las más de seis horas de tratativas. La delegación de Trípoli se fue por la tarde, mientras que Haftar permaneció en Moscú.
    El nudo de la cuestión, al parecer, está todo entorno a las posiciones adquiridas por el mariscal en el marco de su largo viaje a la capital que comenzó el 4 de abril y a las tropas que no quiere retirar.
    En el borrador del acuerdo, además de la creación de "grupos de trabajo" que indican soluciones sobre el "proceso político", el frente "humanitario" y la "reconstrucción", se habla de implementar el régimen de tregua sin "precondiciones" y la individualización de la "primera línea", para poder estabilizar la situación "en el campo" y "normalizar" la vida en Trípoli y otras ciudades. La delegación de Serraj definió el acuerdo como "equilibrado" y, según Lavrov, Haftar también lo consideraría "positivo". Pero por ahora habrá que esperar.
    Aquello de hoy, de todos modos, no puede ser más que un primer paso, realizado en un marco de activismo diplomático quizás sin precedentes. El presidente francés, Emmanuel Macron, llamó a Putin para reiterarle la necesidad de una tregua "plena y verificable".
    El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, quien recibió al primer ministro italiano Giuseppe Conte, reveló luego que no solo él sino también Putin irán a la conferencia de Berlín sobre Libia, finalmente anunciada para el 19 de enero.
    Por lo tanto, el centro de atención ahora se está trasladando a la capital alemana: no es casualidad que Putin haya visto a Merkel el sábado pasado y que Libia haya ocupado gran parte de su atención.
    Conte -antes de volar al Cairo, siempre en la óptica de aquel esfuerzo diplomático generalizado- reiteró que Italia en la crisis libia "no puede no jugar un papel" y que todos "lo reconocen". "La UE, agregó, tendrá un gran papel en Berlín, pero Turquía y Rusia también lo tendrán". Y esta es quizás la verdadera noticia: una Europa más consciente de su rol, después de años de ausencia, y dos nuevos "jugadores" importantes como Ankara, pero sobre todo Moscú, abiertamente en la lucha.
    Ahora queda por ver qué decidirá hacer Haftar. "Si no firma al mundo entero, sabrá quién no quiere la paz", dijo el embajador libio en la UE, Hafed Gaddur, miembro de la delegación de Sarraj que viajó a Moscú.
    Lo que plantea un desafío para el Kremlin: Haftar en el pasado entrenó con los rusos (habla ruso) y, por lo tanto, se acreditó a sí mismo como un referente natural. Pero no dijo que la luna de miel deba durar para siempre. (ANSA).
   

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