Mexicanos repatriados a la deriva sin ayuda

"Somos extranjeros en nuestra propia patria": afirman

El drama de los deportados (foto: ANSA)
16:54, 20 abrCIUDAD DE MEXICOPor Marcos Romero

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 20 ABR - Los primeros mexicanos deportados bajo la política de línea dura del nuevo gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, están a la deriva y pocos reciben apoyo del gobierno para iniciar este nuevo capítulo en su vida.
    "Nos sentimos extranjeros en nuestra propia patria", señala Gustavo Lavariega, que después de vivir 17 años en Washington, fue detenido y regresado a México.
    "Tengo que hacerme fuerte y a la idea de que todo va a estar bien", dice Lavariega, que ganaba 2.800 dólares al mes como trabajador de la construcción en Estados Unidos, y ahora recibe en México apenas unos 50 dólares por tres días de labor, pero adicionalmente se queja de la falta de oportunidades.
    Luis Trigueros, de 55 años, que construía casas de madera en Estados Unidos, donde "nunca me faltó el dinero ni el trabajo", ahora se tuvo que confirmar con un empleo de limpieza en la empresa que opera el tren subterráneo de la capital, pero no le pagaron a tiempo y como resultado sufrió una embolia.
    "En Estados Unidos me dicen criminal, pero no lo soy. Aquí busco trabajo todos los días, en oficinas y empresas, pero no me hacen válida mi experiencia porque soy viejo", señala.
    Una vez por semana, desde hace meses, fuera del Museo Franz Mayer, cerca del centro histórico de la capital mexicana, se reúne un pequeño grupo de personas expulsadas por el gobierno de Barack Obama, que ahora crece con el de Trump.
    Los manifestantes denuncian su desesperada situación, tras haber dejado una familia, hijos, esposa y un buen empleo en el país vecino.
    Las personas que se manifiestan cuentan sus historias y revelan su tristeza e incertidumbre ante el abismo que de pronto se abrió en sus vidas tras ser regresados cuando ya llevaban muchos años en Estados Unidos, donde creían haber conquistado el "sueño americano".
    Aunque la mayoría fueron repatriados durante la era Obama, que expulsó a 2,7 millones de mexicanos en sus ocho años de sus dos administraciones, ahora se están sumando los que fueron expulsados tras la llegada de Trump al poder el 20 de enero pasado.
    Trump ha prometido echar de Estados Unidos a unos 6 millones de indocumentados, sobre todo a los que cometieron algún delito, aunque organizaciones de activistas aseguran que están "barriendo con todos, sin distinción alguna".
    Alejandro Ochoa, detenido y repatriado en marzo de 2015 y quien luego cruzó dos veces más la frontera, pero nuevamente fue regresado, afirma que en México difícilmente podrá ganar los 1.300 dólares semanales que obtenía en Nueva York por trabajar en una constructora y un restaurante.
    "Tenemos que seguir la vida, adaptarnos, pero el gobierno debe poner más empleo y cumplir con lo que está pregonando de que no estaremos desamparados", afirma.
    Eleazar Hernández, que vivió 12 años en Wisconsin, donde tenía tres empleos, en un restaurante, en una constructora y una tienda de pintura, ahora se hospeda en un pequeño departamento donde vive su hermano pero no ha podido hallar empleo.
    Ana Laura, que vivió 15 años en Chicago, donde fue vendedora y obrera, deportada de pronto sin poder avisarle a sus dos hijos de 15 y 13 años, asegura que ha pasado por una fuerte depresión.
    "Es terrible el cambio de vida. De un día a otro ya no estás con tus hijos. No tienes nada, ni donde vivir", afirma.
    Las autoridades mexicanas prometieron apoyar a los retornados para obtener empleo y ayuda mientras se establecen de nuevo, pero en algunos casos deben recorrer un intrincado laberinto burocrático.
    El pasado 8 de febrero, el propio presidente Enrique Peña y su ministro de Gobernación Miguel Osorio recibieron en el aeropuerto de la capital a un grupo de 135 migrantes que fue expulsado por Estados Unidos.
    "No se sientan abandonados, no están solos", les dijo Peña y les ofreció el apoyo del gobierno para encuentran "espacios de oportunidad y desarrollo". Sin embargo, en la práctica se enfrentan a un "muro" en su propio país, como el que prometió construir Trump en la frontera, sin posibilidades de ver a su familia ni de obtener un ingreso que les permita sobrevivir en condiciones dignas. (ANSA).
   

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