El clown que divierte a niños enfermos de cáncer

Curado de niño en Israel, devuelve alegría a pacientes

Joven palestino Abdallah Abushaban, clown en hospitales infantiles
Joven palestino Abdallah Abushaban, clown en hospitales infantiles (foto: Ansa)
18:43, 20 marAjrami y Aldo Baquis (ANSA) - GAZA y TEL AVIVPor De Sami al-Ajrami y Aldo Baquis

   (ANSA) - GAZA y TEL AVIV, 20 MAR - En la golpeada Gaza, donde la pobreza es frecuente y en los hospitales se respira incomodidad, hay un joven que pese a todo cree firmemente en la terapia de la sonrisa.
    Se llama Abdallah Abushaban, tiene 23 años, y acaba de graduarse en Periodismo, pero a causa de la desocupación galopante se adapta a realizar tareas ocasionales. Al joven se lo puede encontrar en los pasillos del hospital Rantisi, "armado" de una armónica, un paraguas, globos colorados y un silbato. Todo lo necesario para arrancar una sonrisa a los niños más enfermos.
    Su objetivo es convertirse en un payaso profesional, pero en la Franja de Gaza nadie sabe enseñar ese oficio tan insólito.
    Entonces Abdallah se puso la mochila en la espalda (donde guarda los trucos del oficio) y, sin hacer correr demasiado la voz, cruzó a Israel para encontrar a los colegas que, como él, hacer el esfuerzo de hacer reír a los niños enfermos gravemente, aún cuando las condiciones no se comparan con las de Gaza.
    "Solo mis familiares sabían de mi misión en Israel", contó en la televisión comercial Canal 10. "Todos los otros pensaban que había ido por controles médicos periódicos", añadió.
    Porque también Abdallah, de niño, fue internado en un hospital de Israel por un tumor en el pecho que le impedía respirar. El tumor fue removido y él recuperó el gusto por la vida.
    Sobre los recuerdos de esa internación, el joven contó que "un día entró en mi habitación un señor que se comportaba de modo raro, que decía cosas incomprensibles".
    "La primera sensación fue de miedo. Estaba seguro que era un loco que se había ido de su sección" del hospital. Pero era un clown del centro médico Tel ha-Shomer, con el cual Abdallah fraternizó.
    Desde ese momento comprendió que quería imitarlo pero no sabía cómo.
    En los meses pasados Abushaban aprendió que llevar trajes vistosos, ponerse una nariz roja postiza y hacer ruido con la armónica no es suficiente.
    Es necesario improvisar, hacer volar la fantasía de los pequeños pacientes, a menudo débiles, como él a los once años.
    Y así, durante dos semanas, fue huésped del hospital Hadassah de Jerusalén, donde pudo seguir el trabajo de un colega.
    Para asegurarle el permiso de estadía en Israel se movilizó también la oficina de coordinación entre israelíes y palestinos.
    Al regresar fue interrogado por los servicios de seguridad de Hamas, que quisieron profundizar la naturaleza de las relaciones con los payasos israelíes.
    Ahora Abushaban parece más determinado que nunca a seguir el camino profesional, tal vez haciendo cursos de especialización en el exterior.
    Pero al mismo tiempo es escéptico sobre el hecho de que a su regreso en Gaza pueda recibir un salario para quien en el de ingreso se presente como "terapista de la sonrisa".(ANSA).
   

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