Tras el estallido, búsqueda desolada

A cinco días de explosión, familiares se organizan en brigadas

La desesperación y la desesperanza en los rostros de los familiares que buscan restos de sus
La desesperación y la desesperanza en los rostros de los familiares que buscan restos de sus "desaparecidos" en la explosión del ducto en Hidalgo, México (foto: ANSA)
16:21, 23 eneCIUDAD DE MEXICORedacción ANSA

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 23 ENE - Cinco días después de la tragedia de la explosión de un ducto de gasolina en un poblado del céntrico estado de Hidalgo, decenas de personas aún deambulan desesperadas en los campos sembrados de alfalfa donde ocurrió el estallido en busca de los restos de sus familiares desaparecidos.
    Mientras la cifra de muertos no deja de crecer -llega a los 95-, los parientes de las 67 personas que no han sido localizadas se ilusionan con poder encontrar algún indicio, la menor evidencia por pequeña que sea, sobre lo que sucedió con sus seres queridos. El ministro de Salud, Jorge Alcocer, informó hoy que dos personas más fallecieron en las últimas horas y hay todavía 44 personas internadas en diversos hospitales, la mayoría en estado crítico, por lo que se cree que el conteo de fallecimientos podría crecer en los próximos días.
    La labor de cruzar la información de los desaparecidos con los 53 restos humanos aún no identificados representa un verdadero desafío.
    Los peritos forenses calculan que tardarán semanas o quizá meses antes de que pueda concluirse el trabajo de análisis de ADN, que inclusive puede llegar a requerir apoyo de especialistas extranjeros.
    "Hay esperanza de hallar más personas. Las autoridades únicamente buscaron en la zona de la explosión de la tubería, pero la gente corrió varios metros envuelta en el fuego y no creo que hayan buscado correctamente", señaló Carlos, uno de los miembros de las brigadas voluntarias de búsqueda.
    "Nadie informa bien. Ya fuimos a todos lados a buscar y no están", indicó Oscar, de 52 años, que busca a uno de sus hijos.
    A pesar de que las fuerzas del orden establecieron un cerco de seguridad para impedir la llegada de curiosos y extraños a la "zona cero", a los familiares se les permite ingresar para tomar fotografías y buscar cualquier objeto que pueda servir para identificar a los desaparecidos.
    Entre las cosas que han sido encontrados figuran llaveros y carnets de identidad, pero los peritos han tomado con cautela estos hallazgos porque advierten que el estallido fue de tal magnitud que fue capaz de derretir metales y materiales plásticos.
    El levantamiento de evidencias por parte de los peritos de la fiscalía concluyó el lunes, tres días después de la tragedia, provocada por la fuga de gasolina a borbotones que formó una especie de manantial y cuyos gases explotaron por una chispa de origen desconocido.
    Sobre el origen del fuego han surgido toda clase de hipótesis, entre las que figuran la de pobladores según los cuales vieron a algunas personas fumando cerca del lugar donde manaba el carburante o bien que alguien habría arrojado un cerillo desde una zona donde estaban aparcados algunos vehículos.
    El Fiscal General Alejandro Gertz señaló que una de las posibles causas fue la fricción de la ropa de los pobladores que realizaban actos de rapiña del combustible desencadenando un verdadero infierno que envolvió en gigantescas llamas a cientos de personas.
    Se investiga si una banda de traficantes de combustible abrió el ducto e incitó a los pobladores a recoger la gasolina, para luego provocar el incendio.
    Esta acción sería una represalia por la ofensiva lanzada hace unos días por el presidente Andrés López Obrador contra este delito, que arroja pérdidas anuales de unos 1.500 millones de dólares anuales para la petrolera gubernamental Pemex.
    Se indaga si hay una conexión entre la explosión y el misterioso asesinato de un hombre llamado Julio César y apodado "La Parca", reconocido como uno de los jefes de una organización dedicada al robo de combustible de los ductos de Pemex, dos días después de la tragedia a pocos kilómetros de donde ocurrió.
    Julio César, uno de los líderes de los grupos que roban combustible en la región conocida como el Valle del Mezquital, en el estado de Hidalgo, donde sucedió el estallido, murió después de ser baleado afuera de una tienda en el municipio de Mixquiahuala la madrugada del domingo pasado.
    La Parca tenía influencia en poblados como Tezontepec y Miquiahuala, pero que también en Tlahuelilpan. El gobernador de Hidalgo Omar Fayada señaló que en los últimos días han sido asesinados tres líderes "huachicoleros" (ladrones de combustible). (ANSA).
   

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