Termina la pesadilla por falta de agua

Más de una semana de racionamiento mantuvo en vilo a metrópoli

Largas filas para obtener agua en Ciudad de México
Largas filas para obtener agua en Ciudad de México (foto: ANSA)
13:48, 08 novCIUDAD DE MEXICORedacción ANSA

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 8 NOV - La pesadilla por el más largo racionamiento de agua en la historia de la Ciudad de México y sus alrededores comenzó a llegar a su fin, en medio de fuertes tensiones, protestas y penurias que afectaron lo mismo a ricos, que a la clase media y sobre todo a los pobres.
    El recorte del suministro, que afectó a 8 de los 22 millones de habitantes de la megalópolis, se debió a maniobras del sistema de represas Cutzamala, que trae el agua desde más de 120 kilómetros de distancia y de una altura de más de 2.700 metros.
    Ayer, cuando se cumplía exactamente una semana de haber iniciado el período de escasez, comenzó a fluir el preciado recurso por las tuberías del sistema, después de una fallida reparación que obligó a aplazar por unas horas la reanudación del servicio.
    Sin embargo, hasta hoy, después de que comenzaron a llenarse los gigantescos depósitos de la capital que permiten darle mayor presión a la distribución, las zonas más altas de la urbe comenzaron a recibir el líquido, aunque una normalización completa sólo será posible hasta el próximo fin de semana. A pesar de que el miércoles se reanudó el servicio, fue el día más crítico de este período de racionamiento por cuanto los planes originales eran que desde el lunes el agua comenzara a fluir, pero la fracasada colocación de una gigantesca válvula en forma de "K" invertida retrasó la reanudación en un par de días.
    Al menos 13 municipios de la Ciudad de México y otros 12 del vecino estado de México resintieron la escasez, que obligó a la suspensión de actividades escolares, el cierre de comercios y desquició totalmente la rutina de millones de habitantes de la capital.
    Inclusive, este martes el Palacio Nacional, donde despacha el presidente Enrique Peña Nieto y el ministro de Finanzas, Antonio González Anaya, y alberga también museos, murales y sitios de interés, tuvo que cerrar su acceso al público hasta nuevo aviso, debido a la falta de agua.
    Palacio Nacional recibe regularmente a personas con visitas programadas y escolares, aunque también especiales, que incluyen recorridos por el Patio Central, el Cubo de la Escalera y Exposición sobre los Frescos de Diego Rivera.
    Ayer, Ramón Aguirre, director del Sistema de de Aguas de la Ciudad de México, informó que será hasta el próximo domingo 11 de noviembre cuando se normalizará el abasto de agua en el oriente de la capital, la zona que sufre de sed crónica.
    Habitantes de barrios pobres de la periferia se quejaron de que el agua no les llegó a pesar del operativo de suministro a través de camiones cisterna, pero también comerciantes de barrios céntricos de clase media como Condesa y Roma.
    Las autoridades fueron blanco de una marea de críticas por la fallida instalación de la "K invertida" en el Sistema Cutzamala, que provocó que el corte de agua de 72 horas se prolongara a 150, el más largo de la historia de la Ciudad de México.
    Según la gubernamental Comisión Nacional del Agua (Conagua), la K invertida conectaría a las dos líneas de suministro, para evitar más cortes de agua cuando se realizaran futuros trabajos de mantenimiento.
    Sin embargo, en las primeras horas del domingo, en cuatro ocasiones los técnicos fracasaron en el intento de ensamblar la pieza, debido a la K se desplazó de su montaje cuando empezó el bombeo del líquido, que tiene una fuerza de un edificio de 40 niveles.
    Para los expertos, este período fue una especie de presagio de una distopía que podría afectar a metrópoli, una de las más pobladas del mundo, donde un tercio del agua se trae de fuentes ubicadas a una distancia de más de 100 kilómetros y dos tercios de obtienen de pozos superficiales y profundos.
    Expertos en temas ambientales consideran que para bombear el agua se requiere un cuantioso gasto de energía, mientras que no hay políticas destinadas a aprovechar el gigantesco caudal de las lluvias que caen casi la mitad del año sobre el Valle de México. (ANSA).
   

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