Invitados al Vaticano, pero no pueden llegar

Pequeños de etnia otomí busca fondos para financiar el viaje

Los niños del coro Voces Hyumhu de México. Una alegría y una tristeza. Buscan fondos pra llegar al Vaticano.
Los niños del coro Voces Hyumhu de México. Una alegría y una tristeza. Buscan fondos pra llegar al Vaticano. (foto: Ansa)
15:08, 12 agoCIUDAD DE MEXICORedacción ANSA

(ANSA) - CIUDAD DE MEXICO, 12 AGO - El coro "Voces Hyumhu", formado por dos niños de la etnia otomí en el estado de Tlaxcala, vecino a la capital, recibió en julio pasado una buena noticia, al ser invitado a cantar ante el Papa Francisco.
    Pero luego vino una mala: la mayoría de sus miembros carece de fondos para financiarse el viaje.
    Ante ello, sus familias, conocidos y simpatizantes iniciaron una frenética campaña destinada a reunir fondos para suragar el viaje al Vaticano, donde actuarían el 21 de septiembre en la Basílica di Sant'Anddrea della Valle, en un acto con motivo del 25 aniversario de las relaciones entre México y la Santa Sede.
    El conjunto vocal se formó hace tres años en el municipio de Ixtenco, donde se habla una variante lingUística del otomí llamada Yumhu, que está a punto de desaparecer, pues sólo es hablada por personas mayores de 70 años.
    La idea del coro era que los niños la difundieran para que la aprendieran niños y jóvenes de su comunidad por medio de melodías populares traducidas a esa lengua.
    Hasta ahora, hay un repertorio de más de 30 canciones traducidas a esta lengua y la invitación a la ceremonia con el Papa representó un gran acontecimiento, pero hasta ahora los esfuerzos para recaudar fondos permiten sólo financiar 10 pasajes de avión.
    Eloy Romero, director de Enlace Interinstitucional del coro, dijo que el embajador de México ante la sede papal, Juan Manuel Arenal Fenochio, cursó la invitación al grupo coral indígena. La actuación del coro indígena será la parte principal del festejo y "brindará también otro escenario para dar a conocer al mundo una cara más de nuestro rico México al promover su futuro, sus niños, y una de sus raíces, la indígena", afirma la misiva enviada por el diplomático.
    Los 22 niños y las 10 personas mayores que los acompañarán, confían en poder reunir a tiempo el dinero, pero los pequeños comienzan a desesperarse y algunos temen no poder cumplir su sueño de ver al Papa.
    "No sé si vaya, porque no se están juntando los boletos", dijo entre sollozos Uziel Mejía, mientras su madre María Juana lo abraza, según refiere hoy el diario capitalino Milenio.
    "Hacemos rifas (loterías), conseguimos los medios para ver de qué manera podemos juntar para el boleto para que puedan ir los niños. Nuestro trabajo aquí en el pueblo es prácticamente el campo, mi esposo es jornalero, no tenemos una situación económica estable", afirmó María Juana.
    La comunidad mexicana en Roma ofreció hospedar y alimentar a la delegación durante su estancia, lo que permitirá aligerar un poco la carga financiera del viaje.
    El gobierno de Tlaxcala también anunció que organizará un concierto en el Teatro Xicotencátl, de la capital provincial, para y todos los ingresos servirán para reunir los fondos necesarios para sufragar el traslado de los pequeños cantores.
    El Comité de Padres del Coro abrió además una cuenta bancaria para que las personas interesadas puedan hacer aportaciones a esta causa.
    La localidad de Ixtenco, una de las más pobres y atrasadas no sólo de Tlaxcala, sino del país entero, se ubica en las laderas del volcán La Malinche y cuenta con 7.000 habitantes, de las que apenas 250 hablan la variante Yumhu de la lengua otomí.
    En el repertorio del coro figuran populares piezas como "Bésame mucho" y "Solamente una vez" de los venerados compositores mexicanos Consuelo Velázquez y Agustín Lara" e "Imagine" del británico John Lennnon.
    El niño Uriel Ángel, de 13 años, traductor de los temas que canta el grupo, afirma que las melodías tienen una "carga emocional" distinta cuando son interpretadas en otomí.
    "No se siente como si lo estuvieras cantando en español, sientes algo muy diferente y desigual, cada lengua y cada idioma tiene su tonalidad, digamos que al escuchar entiendes otra cosa", señala. El coro también interpreta melodías con letras propias que reivindican el orgullo de los niños por la tierra de sus ancestros. (ANSA).
   

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