Empieza en Italia "semi toque de queda"

Cierran a las 18 horas los cafés, restaurantes, heladerías y pizzerías por semi toque de queda en Italia
Cierran a las 18 horas los cafés, restaurantes, heladerías y pizzerías por semi toque de queda en Italia (foto: ANSA)
17:52, 26 octROMAPor Margherita Nanetti

(ANSA) - ROMA 26 OCT - Italia cierra a las seis de la tarde, el horario en que un nuevo bloqueo para frenar el coronavirus impone bajar las persianas de cafés, restaurantes, "trattorie", heladerías y pizzerías.
    Plazas vacías, calles iluminadas solo por semáforos, personas que se apresuran a volver a su casa en la primera noche de semi "toque de queda": así es el panorama ante las últimas medidas aplicadas por el gobierno de Giuseppe Conte para intentar frenar el impetuoso avance del Covid.
    Ya desde hace algunos días se anticipaba el cierre y se sentía en el ánimo de la gente, que casi anticipando las prescripciones se había encerrado en su casa cada día un poco más.
    Bajo el cielo lluvioso, con la enseñanza a distancia otra vez establecida en las escuelas superiores, en Milán -que desde hace días vive de nuevo asediada- el porcentaje de pasajeros transportados en los medios públicos bajó al 38% frente al 41% del fin de la semana pasada. "Hace diez días estábamos en el 55%", dijo el asesor de Movilidad, Marco Granelli.
    Una lenta retirada, con la esperanza de "salvar la Navidad" y conjurar un desastre sanitario.
    Con la "muerte en el alma" y las personas ya semibajas desde antes del "toque de queda", cerró también el histórico Caffé Rosati de Roma, un local clásico de la capital.
    "No hay más clientes, no ponemos siquiera las mesas adicionales que podríamos ubicar afuera, estamos resignados y sin embargo siempre pensé que el optimismo es el perfume de la vida, aunque hoy es un poco difícil", dijo el director, Mario Sereno, que observa los vaivenes de Roma desde hace 34 años desde una de sus más hermosas plazas.
    "Estamos muy preocupados, durante la cuarentena pudimos arreglarnos, ahora no sé cómo va a terminar", dijo un barista del barrio universitario de plaza Bolonia, en la zona norte de la capital.
    "Nuestros clientes son sobre todo estudiantes que vienen para el aperitivo. Trabajamos cuatro, no sé si todos lograremos mantener el puesto", agrega, mientras mira el local ya vacío.
    También Nápoles se apagó al atardecer y los dueños de los locales se mostraron resignados. Y preocupados, como los propietarios del Caffè Gambrinus, un símbolo de la ciudad: "Si sigue así, dos meses más y cerramos", dijo Antonio Sergio, que junto con su hermano Arturo gestiona el local.
    En Piazza Bellini, centro histórico, no hay mesas ni sillas: bares históricos y lugares de la movida bajaron las persianas, mientras algunos aún rondan los calles, gracias a una libertad permitida hasta las 23.00 según la ordenanza regional. De todos modos, los grupos de jóvenes brillan por su ausencia.
    En Piazza San Domenico, los camareros llevan adentro mesas y sillas; algunos clientes aún sorben un café, como si fuera el último. Algún bar queda abierto, en via Duomo, e induce a la "desobediencia" pero sin mucha convicción.
    A las 17.00, bajo la lluvia, el centro de Milán es espectral. Poquísima gente ronda el lugar, mientras los negocios y bares tienen casi todas las mesas vacías.
    En el mítico Camparino de la Galleria Vittorio Emanuele II, el tradicional "salón" de la ciudad, la Milán de la bebida es un recuerdo jurásico: solo hay un par de clientes bien distanciados que toman, solos, un triste Americano.
    "Sí, pasaba por aquí y me dije que podía ser la última vez que vengo al centro, por un tiempo -explicó Alessandro, que trabaja en el teatro alla Scala-, hice un último brindis esperando volver pronto a una situación normal".
    Mientras tanto en el Jamaica, el lugar de encuentro de artistas y escritores en Brera, la atmósfera es lúgubre mientras se toma el último café, unos diez minutos antes del cierre.
    "Este lugar existe desde hace casi 110 años, esperemos cumplirlos el próximo año", dice Micaela Mainini, tercera generación tras el mostrador. Y en otras provincias el panorama no cambia: está cerrada Piazza del Papa en Ancona, corazón del "movimiento" nocturno; así como en Terni y en los bares y "trattorie" de la Maremma.
    La oscuridad gana nuevo espacio en la Italia del "todos a casa", donde cenas y aperitivos solo podrán ser domésticos.
    (ANSA).
   

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