Fiesta de San Genaro distinta

Una fiesta de San Genaro distinta en Nápoles
Una fiesta de San Genaro distinta en Nápoles (foto: ANSA)
17:56, 19 sepNAPOLESRedacción ANSA

(ANSA) - NAPOLES 19 SEPT - El coronavirus lo cambió todo y la fiesta de San Gennaro, el venerado santo patrono de la provincia napolitana, no fue la excepción, pues, a diferencia de otros años, hubo poca gente en la calle, acceso limitado y barbijos en el interior de la Catedral.

    Ese fue, efectivamente, el escenario de la celebración que impuso la emergencia, mientras se prohibió -como lo dicta la tradición- besar el relicario del santo (que había pasado en 1973, cuando la sociedad fue golpeada por la epidemia de cólera).
    La catedral, además, fue cerrada para la desinfección de las superficies al final de la misa, antes reabrir a la veneración de los fieles.
    Una fiesta diferente de San Genaro, también porque fue la última del cardenal Crescenzio Sepe, arzobispo metropolitano de Nápoles desde 2006, ya prorrogado por dos años en su mandato por parte del Pontífice.
    También fue la última de Luigi de Magistris, al menos en calidad de alcalde de Nápoles y presidente de la Delegación de San Genaro.
    En los bancos, pegatinas indicaban dónde estaba permitido sentarse y dónde no, mientras para ingresar, la Protección Civil tomó la temperatura con termómetro digital. El primer control de temperatura fue realizado, sin embargo, en las puertas instaladas en via Duomo, cerca de la catedral.
    Al respecto, surgieron algunas protestas, en la medida en que, para ingresar, era necesario enviar un correo electrónico al ceremonial de la Curia.
    Sin invitación no se podía entrar, y la gente que quedó excluida se quejó de no haber sido informada, según dijeron.
    Lo cierto es que en el interior de la Catedral hubo un máximo de 200 personas, incluidos los celebrantes, el coro, las autoridades, la Delegación de San Genaro y la prensa.
    Cien sillas, con la distancia de seguridad necesaria, fueron colocadas en la basílica de Santa Restituta, que quedó, sin embargo, vacía.
    Además, se instalaron otros 300 asientos en el atrio, desde donde se pudo asistir a la celebración a través de dos pantallas gigantes.
    En la Capilla del Tesoro de San Genaro, no faltaron los "parientes", las mujeres que rezan el patrón 'urgiéndole' fuertemente para que no se demore en el milagro.
    A las 10 (hora local) llegó el anuncio que todos estaban esperando: la licuefacción de la sangre de San Genaro, algo considerado de buen augurio para la ciudad y la región.
    El cardenal Sepe, en su homilía, lanzó un verdadero mensaje contra la Camorra.
    "El ataque que la delincuencia sigue intentando contra la ciudad es más vil que nunca. También en este tiempo de crisis es su objetivo para lucrar, a cualquier precio, erpetuando otro chantaje más odioso", aseveró.
    "Es triste ver la Catedral así -comentó, por su parte, de Magistris-, pero ya es mejor que en mayo, cuando estaba completamente vacía.
    "Este es el momento que vivimos, debemos tener coraje y paciencia y respetar la reglas necesarias", añadió. La fiesta de San Genaro fue particular también porque se encontró cerca de las elecciones para las Regionales: en la Catedral se reunieron, entre otros, el gobernador en ejercicio, Vincenzo De Luca, y su adversario de centroderecha, Stefano Caldoro. (ANSA).
   

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