De la marginalidad a la moda

Estudio de Universidad de Pisa sobre su historia y los cambios

Tatuaje, moda creciente en Italia
Tatuaje, moda creciente en Italia (foto: Ansa)
15:07, 11 marROMARedacción ANSA

(ANSA) - ROMA, 11 MAR - Al menos el 12,8% de la población de Italia está tatuada, en su mayoría adultos de 18 a 44 años, un dato en línea con el promedio europeo (12%), pero bien por debajo de Estados Unidos, donde los simpatizantes de la tinta en la piel llegan a sumar un tercio de los habitantes.
    Se trata de una tendencia que evolucionó desde la marginalidad a la moda.
    En tanto que los tatuadores en la península serían cerca de 2.800, sobre todo en el norte, el 60%, seguido por el centro, mientras el sur tiene la menor presencia de estos trabajadores, con menos de la quinta parte del total.
    Son datos recogidos en un estudio del libro "Sobre nuestra piel. Geografía cultural del tatuaje" de Paolo Macchia y Maria Elisa Nannizzi, publicado este año por la editorial de la Universidad de Pisa.
    "Buscamos comprender cómo el tatuaje en varias épocas históricas fue usado para expresar ideas, conceptos y opiniones, para mostrar cómo esta forma de comunicación se modificó con el tiempo, al pasar de emblema de rebelión o pertenencia, de marca de infamia o signo mágico hasta llegar a ser accesorio de moda y símbolo de libertad personal", explicó Macchia.
    El libro traza una geografía cultural en Occidente, desde la prehistoria hasta hoy, con un enfoque también sobre los tatuajes tribales de los maoríes de Nueva Zelanda y un análisis histórico.
    Se descubre que en Grecia y Roma antiguas era utilizado la mayor parte de las veces con fines de castigo, para marcar a fugitivos o prisioneros de guerra.
    Con el cristianismo, que repudiaba cualquier forma de marca sobre el cuerpo, perdió en cambio su importancia, aunque por las ironías del destino, estuvo particularmente en boga entre los peregrinos.
    Una nueva fase de popularidad y difusión se produjo en los siglos XVII y XVIII, cuando el tatuaje retornó a Europa de la mano de las exploraciones y descubrimientos en Extremo Oriente y Polinesia.
    Más recientemente el tatuaje se convirtió en el emblema de los grandes cambios a partir de los años sesenta del siglo pasado, en especial como identificación en las tribus urbanas como hippies, punks, metaleros o motociclistas.
    Un párrafo aparte lo tienen la amplia galería de personalidades que lucieron tatuajes: Winston Churchill, por ejemplo, tenía un ancla en el antebrazo y también su madre, Lady Churchill, lucía una pequeña serpiente sobre la muñeca; el zar Nicolás II de Rusia tenía un dragón en su brazo izquierdo y Federico IX, rey de Dinamarca, ostentaba brazos y pecho con tatuajes, mientras que el presidente estadounidense Theodore Roosevelt llevaba en el pecho el escudo heráldico de su familia.
    (ANSA).
   

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