A 62 años de la tragedia en Marcinelle

Ministro del Exterior envió mensaje a italianos en el exterior

Ministro del Exterior italiano, Enzo Moavero Milanesi (foto: ANSA)
14:17, 08 agoROMARedacción ANSA

(ANSA) - ROMA, 8 AGO - La legislación social de la Unión Europea es todavía "deficiente", dijo hoy el ministro de Relaciones Exteriores italiano, Enzo Moavero Milanesi, en ocasión del 62 aniversario de la tragedia en la mina de carbón de Marcinelle, Bélgica, en la que murieron 262 trabajadores, 136 italianos. "Fue una tragedia inmensa, una herida profunda que Italia recuerda como la Jornada del Sacrificio del Trabajo, en honor a todos los trabajadores italianos que se encuentran en todo el mundo", dijo el ministro en un mensaje dirigido a los italianos en el exterior. La catástrofe en la mina Bois du Cazier, ubicada en la localidad belga de Marcinelle, tuvo lugar el 8 de agosto de 1956. Se desencadenó después de que uno de los carros que transportaban carbón se cayera de uno de los ascensores y chocara contra varias vigas de las galerías, lo que provocó un cortocircuito y un incendio.
    "Nos inclinamos ante la memoria de tantos caídos y no podemos olvidar un evento tan dramático, una marca indeleble en nuestra historia. La propia conciencia de la entonces naciente integración europea fue sacudida", sostuvo Moavero Milanesi. Además, recordó que "solo después del desastre de Marcinelle, la Alta Autoridad de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), que había sido fundada cinco años antes, comenzó a afrontar las cuestiones relativas a la seguridad en el trabajo.
    Agregó que "con anterioridad, de hecho, los operarios eran descuidados de manera negligente, a pesar de que el Tratado CECA establecía referencias a principios sociales y a los derechos básicos de los trabajadores".
    "Sin embargo, no podemos dejar de observar cómo, incluso hoy, lamentablemente, la legislación social de la Unión Europea en su conjunto es deficiente, especialmente cuando se compara con la copiosa legislación promulgada en otros sectores", señaló.
    Sostuvo que se trata de "un defecto de acción de las instituciones comunes y de los gobiernos de los Estados miembros que, en días como éste, parece tristemente anacrónico". El ministro dijo que en los últimos años se discute mucho acerca de la "renovación europea, de relanzamiento de la Unión en una mayor sintonía con sus ciudadanos".
    "En una perspectiva similar -afrimó-, como se ha solicitado desde distintos sectores, se le debe dar prioridad a la Europa social, a un tejido coherente de reglas europeas adecuadas para garantizar la protección de quienes trabajan y una severa prevención de los accidentes en los lugares de trabajo".
    Moavero Milanesi subrayó que "el compromiso del gobierno italiano es el de actuar a fondo en todos los organismos, nacionales, internacionales y europeos para que se tomen las decisiones indispensables". "Debemos hacer todavía más y es realmente momento de romper la reprensibles demoras del pasado. Pedimos a la Unión Europea que adopte, rápidamente, una articulada agenda social, digna de su nombre, que incluya nuevas iniciativas y retome las buenas ideas ya puestas sobre la mesa años atrás, pero nunca concretadas", subrayó. El funcionario afirmó que es algo que se le debe "a las numerosas víctimas" que se conmemoran hoy; "al lacerante dolor de sus familiares" y a "la Italia que la Constitución proclama".
    "Al reflexionar sobre el trabajo no podemos dejar de evocar a tantos italianos que dejaron sus tierras natales buscando en el exterior un futuro mejor para ellos y sus hijos, a menudo, enfrentando viajes inciertos y peligrosos", apuntó.
    En este sentido, se refirió a que los italianos también fueron extranjeros en busca de su destino, incluso en Europa.
    "Fuimos, hasta los primeros años sesenta del siglo XX -ayer, apenas-, una nación de emigrantes en el mundo. También en Europa fuimos extranjeros, en países extranjeros, buscando trabajo.
    "Partíamos, a menudo con gran incomodidad, a esos mismos Estados europeos (Bélgica, Francia, Alemania y otros) en los que ahora podemos ponernos a trabajar: ciudadanos de la Unión Europea, entre otros ciudadanos de la misma Unión Europea, con derechos y deberes análogos", remarcó.
    Sostuvo que de eso se trata "la libertad de circulación de los trabajadores, que representa un objetivo nodal y resultado positivo de la integración del Viejo Continente".
    Y fueron esos inmigrantes y sus descendientes quienes "lograron insertarse completamente, con valor y fuerza, en las realidades extranjeras a las que habían llegado. Las enriquecieron con su obra, intelectual y manual".
    "Reflexionemos, con sabiduría y orgullo sobre estas experiencias de muchos, entre ellos, nuestros padres y abuelos.
    Reconozcamos, con respecto, su inestimable contribución a la historia de Italia y a la de los lugares en que se establecieron. No olvidemos jamás sus sacrificios. Pensemos en ellos cuando veamos llegar a Europa a los inmigrantes de nuestra problemática época", exhortó. Hacia el final del mensaje se dirigió a los "queridos amigos italianos" dispersos por el mundo:"Estén donde estén, deben saber que la dedicación con la cual, cotidianamente, desempeñan sus deberes trabajando, hace mejor a nuestro país y contribuye a su reputación positiva", dijo.
    "Envío el saludo fraterno del gobierno y de todos los compatriotas, en esta especial jornada dedicada a aquellos que, justamente en el trabajo, ofrecieron el sacrificio extremo.
    Juntos, estamos afectuosamente cerca de las familias de las víctimas de Marcinelle y de las tragedias laborales de todos los tiempos. Les agradezco por todo lo que han hecho y lo que están haciendo por nuestra Italia", concluyó. (ANSA).
   

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