"Elegancia Fascista", los años de Mussolini

Cuando el "Duce" lanzó el estilo italiano, ensayo de historiadora

'Eleganza Fascista', portada de ensayo de Sofia Gnoli
'Eleganza Fascista', portada de ensayo de Sofia Gnoli (foto: Ansa)
20:04, 17 abrROMAPor Patrizia Vacalebri

(ANSA) - ROMA, 17 ABR - "Una moda italiana.. no existe todavía; crearla es posible, hace falta hacerlo": así escribía Benito Mussolini en el diario "Il Popolo d'Italia", en 1932, pensando tal vez en competir con la larga hegemonía de los franceses en el arte de la sastrería desde hacía siglos.
    Si bien el reconocimiento internacional hacia la moda italiana comenzó recién en la década de los 50 del siglo pasado, sus raíces pueden rastrearse mucho antes, sostiene Sofia Gnoli, periodista y escritora, docente de Historia de la Moda en la Universidad La Sapienza, en su último ensayo sobre el tema.
    El volumen titulado "Elegancia Fascista", publicado por Carocci Editore y recientemente lanzado en Italia, ilustra el ambiente de la época con una amplia profusión de fotos e ilustraciones. Los primeros intentos de creación de una moda local independiente de la francesa surgieron en efecto en los tiempos del "Resurgimiento", esto es durante la reunificación de los diversos estados de la península italiana durante el siglo XIX.
    En 1906 la modista y diseñadora Rosa Genoni presentó en la Exposición Internacional de Milán una colección de vestidos inspirada en las obras de artistas del Medioevo y el Renacimiento italianos.
    Después de otros episodios esporádicos, el tema de una "moda nacional" fue retomado de modo más sistemático en los años veinte por la periodista Lydia De Liguoro, fundadora de la revista "Lidel".
    Pero sus esfuerzos no pasaron de quedar ligados a motivos retóricos nacionalistas de la época, pues todavía a comienzos de los años treinta la indiscutida capital mundial de la moda seguía siendo París.
    A la capital francesa se dirigían los principales sastres italianos dos veces al año, en coincidencia con las presentaciones de las colecciones de temporada. Le compraban modelos a Chanel, Patou, Lanvin y Madame Vionnet, entre otras "maison" reconocidas.
    En 1931, en el auge de la crisis económica y la depresión mundial que le siguió al colapso de Wall Street de 1929, el regimen fascista realizó estadísticas oficiales, cuyos resultados mostraron datos alarmantes de importaciones hechas por "vanidosas damas italianas". Fue entonces que para nacionalizar el ciclo de producción de indumentaria y detener las importaciones desde Francia, Mussolini fundó el Ente Nacional de la Moda.
    A pesar de gozar de un notable poder en el plano teórico, en la práctica la acción del Ente resultó muchas veces contradictoria.
    Tal situación reflejaba las incoherencias del régimen en su concepción de la mujer -dividida entre el modelo emancipado y el ángel del hogar-, respecto de la modernización, suspendida a menudo entre un vanguardismo veleidoso y el peso de la tradición y el conservadurismo. Al desatarse la Segunda Guerra Mundial, mientras los países aliados tomaron nota del momento dificultoso lanzando una suerte de "moda de Estado", Italia, dada la atención que el fascismo le prestó a la moda y al valor propagandístico que le atribuía, minimizó las dificultades.
    Incluso hasta fines de 1942 en la prensa del rubro apenas hubo referencias al conflicto.
    Si bien la incongruencia del Ente provocó en cierto modo el sofocamiento de iniciativas, es verdad que también deben reconocerse los méritos, pues fue entonces cuando se sentaron las bases para la futura afirmación internacional del estilo italiano, hoy triunfante en el mundo.
    Construido en base a documentos recuperados del Ente Nacional de la Moda y de publicaciones femeninas desde la década del veinte, "Elegancia Fascista" reformula un ensayo anterior de Gnoli, "La mujer, la elegancia y el fascismo" publicado en el año 2000. (ANSA)

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