Alarma por economía británica

May le tiende la mano a Corbyn para evitar falta de trato

Primera ministra británica Theresa May
Primera ministra británica Theresa May (foto: EPA)
17:55, 11 febLONDRESRedacción ANSA

(ANSA) - LONDRES, 11 FEB - Alarma encendida por el freno de la economía británica, con el trasfondo de incertidumbres y temores por el Brexit, en espera de la enésima alocución de mañana de la premier Theresa May ante la Cámara de los Comunes sobre una eventual prórroga en las negociaciones con la Unión Europea para destrabar el divorcio.
    La crudeza de los números, certificada hoy por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONS), dejó poco espacio a las interpretaciones: el crecimiento del PBI se desaceleró hasta alcanzar un crecimiento de apenas 1,4%, el nivel más bajo desde 2012, mientras que en el último trimestre no superó el 0,2%. Datos que no dependen en su totalidad de las incógnitas de la separación de Bruselas, pero este escenario ciertamente resiente la economía británica y hace sonar como poco realistas las declaraciones de un vocero de Downing Street que afirmó que "la economía del Reino Unido continúa creciendo y permanece fuerte en sus cimientos". La libra esterlina por toda respuesta sigue cediendo terreno ante el euro y el dólar. Rob Kent-Smith, jefe de analistas de la ONS, evidenció "la caída registrada en los últimos tres meses en particular en el sector manufacturero del automóvil y del acero, además de la contracción en el sector de la construcción".
    Todas realidades laborales y productivas sobre las que pesa el dilema de qué tipo de Brexit podrá esperarse a menos de 50 días de la fecha de salida fijada para el 29 de marzo, salvo postergaciones no acordadas hasta el momento.
    La pesadilla general es la de un corte tajante, de un Brexit sin acuerdo. Un epílogo potencialmente catastrófico del lado británico del Canal de la Mancha, pero además un presagio de problemas para los demás: para la vecina Irlanda, primero, pero también para otros países expuestos en el intercambio comercial con Londres.
    Por ejemplo Alemania, en caso de falta de acuerdo, podría sufrir la pérdida de cien mil puestos de trabajo y habría otros 500 mil en el resto del mundo.
    Para alejar ese fantasma Theresa May no parece tener más que dos posibilidades.
    En primer lugar encontrarle un "camino de salida" al "backstop", el discutido mecanismo vinculante de salvaguardia de la frontera abierta entre Irlanda e Irlanda del Norte, como le dio mandato para hacer la mayoría de conservadores y unionistas irlandeses tras el primer intento de ratificación del acuerdo alcanzado con Bruselas en noviembre finalmente rechazado.
    La segunda opción es en cambio intentar una solución de compromiso, transversal, con el líder de la oposición laborista, Jeremy Corbyn, por un Brexit más suave, como el mismo negociador de Bruselas, Michel Barnier, sugirió evaluar, pidiendo "claridad" y "pasos adelante".
    En este último frente, la primera ministra conservadora escribió el domingo una carta de respuesta al "Querido Jeremy", en la que parecer abrir el diálogo con un texto compartido que evite al mismo tiempo una falta de acuerdo final, pero también cualquier idea de una nueva convocatoria a otro referendo.
    Pero manteniendo firme el veto sobre una de las propuestas alternativas cruciales de Corbyn, la de una revisión para garantizar la permanencia de todo Reino Unido en la unión aduanera europea. Un punto de inflexión que obligaría a May a renunciar a una de sus últimas líneas rojas: dejar de lado la promesa de tratados de libre comercio con terceros países y así dividir de manera permanente a su partido.(ANSA).
   

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