"No soy tan estúpido"

Dispuesto a cesar con compromisos externos y suceder a su madre

Príncipe Carlos y su consorte Camilla (foto: ANSA)
19:42, 08 novLONDRESRedacción ANSA

   (ANSA) - LONDRES, 8 NOV - El príncipe Carlos, que se apresta a cumplir 70 años y sigue siempre en espera de heredar la corona sólidamente instalada en la cabeza de su madre, la reina Isabel II, aseguró a los súbditos británicos que no es "estúpido".
    Hablando con la BBC de su compromiso civil, comenzando por las bien conocidas batallas por el medio ambiente, Carlos subrayó que sus manifestaciones públicas cesarán cuando sea rey: "No soy tan estúpido", agregó.
    "Pienso que es esencial recordar que hay espacio para un solo soberano a la vez, no dos. Y por lo tanto no puedes comportarte como rey cuando eres el príncipe de Gales", dijo el heredero del trono en una entrevista incluida en un documental rodado en homenaje a sus próximos 70 años, el 14 de noviembre.
    Entonces, consultado sobre si no hará campañas públicas una vez que llegue al trono, respondió con una sonrisa: "No, no soy tan estúpido".
    El documental, titulado "Príncipe, hijo y heredero: Carlos a los 70", fue rodado por un equipo que lo siguió por casi un año, junto a su consorte Camilla, duquesa de Cornualles.
    Los documentalistas intentaron captarlo en una dimensión más despojada de lo habitual, incluso privada, y al mismo tiempo dar la imagen de un hombre comprometido a tiempo completo, intensamente, al servicio de la monarquía y el Reino. En definitiva, un verdadero rey "in pectore". El pasaje del cetro real no es necesariamente inminente.
    Isabel II lleva con una desenvoltura milagrosa sus 92 años en cualquier circunstancia oficial y hasta ahora resultó un punto de referencia demasiado popular, ciertamente mucho más que Carlos, para pensar en que pueda llegar a abdicar. Mucho menos entre las incertidumbres que trae el Brexit a Reino Unido.
    No está dicho, sin embargo, que algo no cambie en el futuro próximo, después de todo, Su Majestad ya realizó algún paso hacia atrás institucional en favor del primogénito ya experimentado, empezando por su rol en la Commonwealth.
    Carlos, por otro lado, tiene cuidado al abrirse paso. Invoca el derecho de sucesión, intangible en el contexto actual, a menos que él mismo un día renuncie al mismo en beneficio de su hijo William, solamente en tiempo condicional. La sensación, sin embargo, es que no abandonó la esperanza, la expectativa de ser finalmente puesto a prueba a cargo del trono británico.
    La palabra "interferencias", señala el autor del documental John Bidcut, no complace al príncipe, que prefiere hablar de "acciones motivadoras". Acciones que le fueron imputadas en el pasado como inapropiadas, a veces, y eso acabó afectando a su figura aún más que el recuerdo descolorido de las turbulencias matrimoniales con la llorada Lady Diana.
    A lo largo de los años, los pasos en falso, verdaderos o presuntos, se refirieron no tanto a sus predilectos temas ambientales, como a la promoción pública de un estilo arquitectónico tradicional o el impulso, incluso más controvertido, de la homeopatía.
    Pero también emergen intentos sospechosos de influir en proyectos de ley, en acceder a documentos políticos confidenciales, e incluso en dar cobertura, "sin saberlo" según juró ante un tribunal, a un obispo anglicano cercano a la casa real, que luego fue desenmascarado con denuncias de pedofilia.
    Manchas que hasta ahora no lo apabullaron, pero que, frente a un trono tal vez menos esquivo, sería bueno alejar de una vez por todas.
    (ANSA).
   

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