Marsella, entre disgusto y esperanza

Fantasma del abstencionismo. Macron favorito de magrebíes.

La seguridad incrementada en cada rincón de Marsella. Elecciones bajo tensión, como nunca antes.
La seguridad incrementada en cada rincón de Marsella. Elecciones bajo tensión, como nunca antes. (foto: ANSA)
18:54, 20 abrMARSELLARedacción ANSA

   (ANSA) - MARSELLA, 20 ABR - Marsella, el antiguo puerto francés sobre la Costa Azul, también se prepara para el primer turno de las elecciones presidenciales del 23 de abril próximo entre la perplejidad, el disgusto y la esperanza de sus habitantes.
    Como en otras zonas de Francia, la ciudad fundada por los griegos en el año 600 antes de Cristo y una de las más pobres y carecientes de la República, marcada por la desocupación récord y la inseguridad, parece haber escogido por mayoría su partido: el de la abstención.
    ¿Señor, irá a votar el domingo?, preguntó ANSA a Pierre, un cincuentón sentado en las mesitas del histórico Café Prinder, con su expreso y su diario.
    "Sea bueno, no me arruine tan lindo día", contestó con ironía.
    No se está informando sobre a quién va a elegir?, insistió el enviado.
    "Miré estoy viendo la información local. El candidato no lo elegí ni lo elegiré. El domingo me voy al mar", dijo Pierre.
    Natacha, sentada a lado suyo, sí irá a las urnas pero votará "en blanco". "Es mi manera de protestar, Macron, Le Pen, Fillon y Mélenchon, no hay uno que me satisfaga. El primero es una especie de replicante de Hollande, sólo que más lindo; la segunda, una racista xenófoba y me detengo ahí; el tercero, un ladrón y el cuarto, un populista seguidor del mito de Chávez.
    Qué haría en mi lugar? Son invotables.", analizó incisiva.
    La feria de la calle Marché des Capucins está repleta. Una muchedumbre multiétnica, muchísimas mujeres con velo islámico, desfila con bolsas y carritos de compras entre los puestos de fruta y verdura, junto a las pescaderías desde las que se escucha la gritería ancestral de los vendedores.
    Sidi acaba de sair de comprar en la cercana carnicería de estilo Halal, que respeta los ritos religiosos musulmanes en su faena. Dentro de tres días votará por Macron. "Él es mi candidato, el único capaz de volver a encender la esperanza en nuestro país", afirmó.
    En Marsella, el "espejo de Argel" tal como la definió alguien, la comunidad magrebí valoró la denuncia del líder de En Marche! sobre la colonización francesa del norte de Africa como "un crimen contra la Humanidad".
    "De Macron me gusta todo", le hizo eco Ibrahim, un joven de 23 años, pero desde atrás algunos de sus amigos se entrometen para gritar a coro: "Melenchon, Melenchon!".
    Otro, en tono de broma, rimó: Om! Om!, infaltable referencia fubtbolística en el santuario del Olympique Marseille.
    Ante la consulta sobre Le Pen, Myriam, una joven de ascendencia norafricana, respondió fulminante: "No decimos malas palabras".
    Ayer, la líder del Frente Nacional realizó un mitín en Marsella, al día siguiente de la redada que llevó al arresto de dos presuntos yihadistas afiliados al Estado Islámico, listos para atacar la campaña presidencial con múltiples ataques, según las fuerzas del orden.
    Desde el palco del Teatro Dome, Marion-Maréchal Le Pen, joven sobrina de la candidata ultraderechista, arengó a unos cinco mil militantes, menos de los esperados, con duras invectivas contra el Islam.
    En Marsella resulta muy común que la nutrida comunidad magrebí se manifieste abiertamente contraria al Frente Nacional.
    La parte más turística y "chic" del Vieux Port, cercano al Hotel de Ville, muestra numerosos afiches con el rostro de Fillon. Muy cerca otros pósters, esta vez anónimos, en los que se ve el rostro de Macron que al reflejarse en un espejo se convierte en Hollande, con la leyenda: "¿Otros cinco años?".
    En tanto, en los barrios del norte, en los que reinan sin competencia las bandas organizadas del narcotráfico, con ajustes de cuentas a la orden del día, las asociaciones civiles multiplican esfuerzos para convencer a los más jóvenes de concurrir a votar. En estas zonas postergadas en 2012 el abstencionismo fue récord, con un boicot a las urnas que rondó el 70 por ciento del padrón habilitado. (ANSA).
   

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