Los Rolling Stones contra Trump

Amenazan con llevarlo a la justicia por usar sus temas musicales

Donald Trump, presidente de Estados Unidos
Donald Trump, presidente de Estados Unidos (foto: ANSA)
16:06, 28 junWASHINGTONPor Ugo Caltagirone

(ANSA) - WASHINGTON, 28 JUN - La ira de los legendarios Rolling Stones cae sobre Donald Trump, como si el presidente estadounidense no tuviese suficientes problemas en vista de una reelección, que aparece cada vez más cuesta arriba, además de la pandemia y de la agitación contra el racismo. Mick Jagger y sus compañeros esta vez se pusieron serios, sin bromas, y amenazan con demandar al magnate si continua usando sus geniales acordes musicales para agitar a sus seguidores.
    Esto también es consecuencia de la desafortunada manifestación de Tulsa, Oklahoma, que se suponía que marcaría el renacimiento de Trump y que en cambio se convirtió en un fiasco de pocos asistentes, con una secuela de controversia sin fin.
    Un evento con alto riesgo de contagio del Covid-19, en plena protesta contra el racismo, con lo que la legendaria banda de rock no deseó no tener nada que ver. En cambio en Tulsa, con el fin de mantener la temperatura alta en la arena, el presidente decidió volver a proponer las notas de "You Can't Always Get What You Want" ("No siempre se puede obtener lo que quieres"), un clásico de los Stones de 1969.
    Lo hizo a pesar de la advertencia ya enviada por los abogados del grupo, después de que Trump usara la canción durante la campaña de 2016. Ahora el mismo equipo de abogados se ha puesto en contacto con la agencia que trata de los derechos musicales, BMI, para bloquear de una vez por todas la explotación no autorizada de la música de la banda. Y enviaron una notificación al equipo de campaña del presidente en la que anuncian que Mick Jagger, Keith Richards, Ronnie Wood y Charlie Watts están decididos a llevar a Trump a los tribunales si sus solicitudes se siguen ignorando. Un contraste con lo que ocurrió en la Casa Blanca en 2012, cuando Jagger habló con Barack y Michelle Obama diciéndose que se sentía enormemente honrado por la invitación, antes de actuar frente a la pareja presidencial y sus invitados.
    Pero desde Tom Petty hasta Neil Young, hay muchas otras leyendas de la música que advirtieron al magnate republicano por aprovecharse de su arte. La familia de Petty, que murió en 2017, pidió oficialmente a la campaña de el presidente: "Tom nunca habría quería que una de sus canciones se usara para una campaña de odio", argumentaron.
    Mientras tanto, Trump, que eligió quedarse en la Casa Blanca este fin de semana en lugar del viaje a su casa en Nueva Jersey, sigue paso a paso cualquier controversia. Algún allegado a deslizado que está decepcionado, frustrado.
    Con las encuestas en sus manos ahora estaría casi resignado a la idea de que la derrota en las urnas en noviembre es mucho más probable que hace unos meses, a menos que emerja un giro. El republicano, en sus habitaciones, medita y escribe en Twitter, volviéndose cada vez más agresivo. Insulta a Joe Biden, describiéndolo como "una persona con bajo coeficiente intelectual". Define a "gente fantástica", como algunos de sus seguidores que aparecen en un video agitando la frase de "poder blanco", justo en medio de las protestas contra el racismo que quiebra al país.
    También lanza ataques contra el New York Times negando la historia de Rusia, que pagó a los talibanes para matar soldados estadounidenses y se regocija por la represión de quienes dañan monumentos históricos.
    "Paré a los vándalos", aseguró hoy al comentar sobre el arresto de algunas personas involucradas en la protesta, incluida uno de los manifestantes que intentaron derribar la estatua del ex presidente Andrew Jackson, frente a la Casa Blanca.
    Pero la guerra contra los símbolos no para y en Mississippi se está preparando para un punto de inflexión histórico, eliminando de su bandera el emblema confederado y en la mira está, incluso, el mítico actor John Wayne, considerado por sus detractores como un racista que repudió a negros, homosexuales y y nativos americanos. También una resolución avanza para arrebatar su nombre de uno de los aeropuertos de Los Ángeles, el de Santa Ana, que se dedicó al ícono de Hollywwod en 1971, el año de su muerte. El mismo año de la entrevista con Playboy en la que se definió como "un supremacista blanco" y en la que explicó que no se sentía culpable "de que existieran cinco o diez generaciones de esclavos en Estados Unidos" antes que él. (ANSA).
   

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