János, debut literario en pandemia

Primera novela del joven escritor argentino Santiago Farrell

János, de Santiago Farrell (h)
János, de Santiago Farrell (h) (foto: Ansa)
11:30, 06 dicBUENOS AIRESRedacción ANSA

(ANSA) - BUENOS AIRES 5 DIC - Gestada durante un año y medio, cuando la pandemia de coronavirus aún era impensable, "János", la primera novela del joven traductor y escritor argentino Santiago Farrell, tuvo el raro privilegio de ser una de las primeras obras editadas en plena cuarentena en la Argentina.
    Un destino tal vez no tan curioso para una obra que indaga en aquello que fue la salvación misma de muchos lectores durante los largos meses de aislamiento: la esencia de los libros, la esencia misma de la literatura.
    Para construir su obra, publicada por editorial Añosluz, Farrell se vale de un puñado de personajes entrañables, reconocibles en la multiforme Buenos Aires, y formados al calor de la multiculturalidad que distingue una ciudad forjada por la inmigración.
    Así nació János, el personaje que da título a la novela: "János tenía dos caras: con las cejas retorcidas y haciendo un piquito con la boca, cuando estaba concentrado; y con las cejas más hacia arriba y el bigote tirado hacia abajo, cubriéndole la boca casi como en un dibujo de Quino, los ojos mirando hacia la nada aunque estuviera rodeado de paredes a centímetros; pensativo, tristón".
    Y también Mirta: "No me imaginaba su verdadero nombre de pila porque no tenía ni idea de dónde podía ser, y menos todavía el apellido. (...) Su acento era ligero, misterioso e inasible, se marcaba de golpe sobre su español como si se lo untara y se iba tan rápido como aparecía".
    Para narrarlos está Antón, un joven en busca de trabajo, en tirante acuerdo de convivencia con su madre: "Entre nosotros había una especie de acuerdo tácito, aunque a veces no estaba seguro de que ella lo hubiera firmado".
    "Yo mantenía el cuarto impecable, le pasaba lavandina y todo, y me quedaba ahí el día entero, mirando alguna serie, perfeccionando todavía más mi talento con el rifle NA-45 (a tal punto que en el modo online ya me había ganado el respeto de algunos asiáticos), yendo al baño cada tres o cuatro capítulos o niveles de juego. Ella no venía más a protestarme por el laburo o los estudios".
    Del encuentro de Antón, János y Mirta surge esta historia que profesa amor por los libros y la literatura, que indaga en su esencia y permite desafiar cualquier encierro gracias a la apertura infinita que brindan las letras.
    Aquí hay para atrapar al lector una trama intrigante, una máquina misteriosa, una voluntad de capturar fielmente el habla de Buenos Aires, un nudo romántico y mucha alquimia.
    Para Santiago Farrell, el acto de leer es una especie de "estupefaciente": "Me pasó -cuenta- y pensé ¿cómo sería si ese consumo, ese momento, esa lectura en la que uno se hunde, fuera una cosa literal, si fuera una cosa que uno aspirara o consumiera como si fuera una sustancia?".
    "Era una pregunta muy abierta y tenía un millón de respuestas. Por un lado qué era, si un vapor, si una sustancia, luego las sustancias. Y así llegué a la idea de las sensaciones que genera. Por ejemplo para mí en Tolstoi, en Guerra y Paz o Ana Karenina, hay un 'sufrimiento estoico': me voló la cabeza y me dejó sumergido en eso, qué proclives que somos a la violencia, a diversas formas del mal, mientras el bien nos cuesta tanto: y eso es lo que genera el libro".
    Además, es una constante en su obra la presencia de la palabra: "Como soy demasiado traductor, pensé en palabras intraducibles: la vieja saudade, el dolor del mundo alemán, palabras japonesas. A partir de ahí me vino la idea de describir las sensaciones", explica, agregando que de un cuento inicial de 15 páginas terminó con una novela de 150.
    Una novela que por un lado se apoya en la fascinación por una particular cultura europea y por otro en los distintos tipos de lectores, queribles estereotipos como los que pueden conocerse transitando las aulas de la Facultad de Filosofia y Letras en la Universidad de Buenos Aires.
    Una vez concluido el largo proceso de escritura, cuando todo estaba listo para la publicación, "János" tropezó con las recurrentes crisis económicas argentinas: pero pasadas las dificultades iniciales, la novela vio la luz en mayo y empezó a abrirse camino entre los lectores, con una recepción muy positiva.
    "Estamos en medio de una pandemia que paralizó el planeta, pero así y todo pude publicar un libro de ficción escrito por mí, uno de los momentos más importantes de mi vida", concluye el joven traductor, que además acaba de terminar su primer libro de cuentos. (ANSA).
   

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