Hace 300 años nacía visionario genio Piranesi

Orden de Malta recuerda al artista en Santa Maria in Aventino

Santa Maria in Aventino
Santa Maria in Aventino (foto: ANSA)
19:09, 29 sepROMARedacción ANSA

(ANSA) - ROMA 29 SEPT - La genialidad ecléctica de Giovanni Battista Piranesi, de quien se cumple el tercer centenario del nacimiento el próximo 4 de octubre, se aprecia especialmente en la iglesia de Santa Maria in Aventino, en Roma, su única obra arquitectónica dentro del complejo de Villa Magistrale, sede del gobierno de la Soberana Orden de Malta.
    El artista, grabador y arquitecto véneto fue llamado precisamente allí, al corazón de la capital italiana, entre 1764 y 1766 por el cardenal Fra' Giovanni Battista Rezzonico, Gran Prior de Roma y sobrino del papa Clemente XIII, con el fin de renovar la antiquísima iglesia fundada en 936 por el monje benedictino Oddone de Cluny, los jardines del complejo y la plaza adyacente.
    Observando el exterior y el interior del edificio (de 2017 a 2018 objeto de una cuidadosa restauración de conservación que le devolvió luminosidad restituyendo el aspecto originario querido por Piranesi), se capta la mirada visionaria del artista, que aquí fue sepultado.
    Quien quiera conocer a Piranesi y ver cómo toma forma su talento, más allá de dibujos y grabados, debe visitar este lugar, que la Orden de Malta abre al público viernes y sábados con visitas guiadas: aquí el artista, usando el lenguaje del arte barroco y neoclásico, realizó decoraciones originales y únicas, en su mayoría en yeso, todas citas de la iconografía etrusca, romana y del acervo iconográfico de la familia Rezzonico y la Orden de Malta, devota a San Juan Bautista.
    Son muchísimos los detalles que retoman la iconografía militarista de la antigua Roma, y sobre todo los escudos que recuerdan la naturaleza defensiva y no ofensiva de la Orden de Malta. Además el Tropaeum, que evoca las empresas militares y navales de la Orden, junto con las dos media lunas encadenadas, símbolo de la victoria contra el mundo otomano: la serpiente, referencia directa a Esculapio pero también a la muerte y a la vida eterna para los etruscos y los egipcios.
    En el interior en cambio, los medallones con los 12 apóstoles como pilares de la iglesia, los capiteles con el águila bicéfala en homenaje al cardenal Rezzonico, calaveras, antorchas hacia abajo y nuevamente serpientes, y el altar dominado por la apoteosis de San Basilio, en una iglesia concebida como auténtica cámara funeraria en honor a los grandes priores y maestres de la Orden de Malta.
    En uno de los nichos, el segundo a la derecha, también la tumba del propio Piranesi, representado con una expresión absorta y vestido con una imponente toga romana. Precisamente en ocasión de los 300 años del nacimiento, la Orden de Malta está organizando con la fundación Marco Besso, que posee la mayor colección de grabados de Giovanni Battista Piranesi, una conferencia sobre el artista y sobre el candelabro realizado para su sepultura y trasladado por Napoleón Bonaparte a París.
    Será en la primavera boreal de 2021 en la Villa Magistrale.
    "Hay mucho simbolismo en la iglesia pero no hablaría de esoterismo, sino más bien de una evocación de lo que Piranesi vio como arquitecto y arqueólogo", explicó a ANSA Valérie Guillot, historiadora de la Orden de Malta. "Para mí en las decoraciones blancas de esta iglesia se ve un homenaje de Piranesi a Borromini: hay igual voluntad de prestar atención al detalle, pero sin querer ostentar riqueza".
    Si en la iglesia de Santa Maria in Aventino está la representación plástica del arte de Piranesi, la mano talentosa del artista se ve en todo el conjunto, en los jardines y en la plaza adyacente, en la Plaza de los Caballeros de Malta precisamente, también ella con numerosas referencias a la Orden.
    Y para concluir el tour de descubrimiento del genio de Piranesi, superado el espléndido jardín del complejo no hay que perderse la sorprendente Avenida de los Laureles, delimitada por el célebre portón con el "hueco de la cerradura" donde turistas y romanos van a admirar a San Pedro.
    Fue precisamente Piranesi quien hizo plantar los laureles en lugar de cipreses, para crear el sugestivo efecto: dando la espalda al portón se puede recorrer el boulevard y ver a San Pedro primero tan grande como para ocupar toda la visual, luego achicándose siempre a medida que se avanza. Otro ejemplo de la genialidad de Piranesi. (ANSA).
   

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