Pompeya revela nuevos secretos

El enigma de la pequeña Mummia

Pompeya revela nuevos secretos (foto: ANSA)
15:25, 25 mayROMARedacción ANSA

(ANSA) - ROMA, 25 MAY - Después de dos meses de cuarentena estricta, una Pompeya inundada de sol se apresta a recibir, mañana por la mañana, la llegada de los primeros visitantes, y vuelve a revelar increíbles sorpresas.
    Contra el negro brillante de una pared, se destaca una flor blanca. La bóveda clara de un gran pórtico totalmente por explorar: y el nombre de una niña grabado en una pared, Mummia, que abre la posibilidad de que el dueño de casa fuera un exponente de los Mummii, importantísima familia de Roma cuya presencia nunca había sido probada en Pompeya.
    Todo esto sucede en la nueva zona de excavaciones al norte de la ciudad romana, inmediatamente afuera de los muros de la antigua colonia. Aquí están saliendo a la luz paredes pintadas y arquitectura que hacen pensar en una estructura cercana, por importancia y fastuosidad, a la celebérrima Villa de los Misterios. Un complejo de la era de Augusto de dimensiones muy importantes, con locales de representación que se unen a los de servicio y trabajo. Todos elementos -anticipó en exclusiva a ANSA el director del Parque Arqueológico, Massimo Osanna- que hacen pensar en "una gran, importantísima villa suburbana, imponente y asomada al mar, tan rica como para albergar en sus establos también caballos de raza, finamente enjaezados en bronce".
    Estamos en el área de Civita Giuliana. El descubrimiento, en el que los arqueólogos del parque comenzaron a trabajar precisamente en esta última semana, surgió de un operativo conjunto entre la fiscalía de Torre Annunziata con el fiscal Pierpaolo Filippelli, los carabineros y el Parque.
    Se trata de la misma investigación que llevó, hace un año, al hallazgo de una serie de ambientes de servicio y un establo con los restos de tres alazanes y sus preciosos adornos.
    Y que además permitió a investigadores y estudiosos localizar el tesoro más grande precisamente en el jardín de la casa del "tombarolo" (profanador de tumbas), hoy expropiado, mientras el hombre está bajo proceso.
    En ese prado, oportunamente oculto por una cabaña de madera, se había excavado un pozo que baja hasta el nivel de aquella que fuera la villa.
    Aquí los profanadores habían instalado su espacio de trabajo, excavando un impresionante cubil de más de 60 metros de largo, que desde los ambientes del criptopórtico llegaba hasta los establos.
    En un rincón, ordenados y listos para usar, quedaron todas las herramientas del "oficio", desde los escalpelos al bidón para enjuagar la tierra de las piezas robadas.
    Por un lado, entonces, está el descubrimiento de los ambientes más majestuosos de la villa, que se espera pueda agregar nuevas piezas a la historia de la colonia romana y su trágico final; por otro el relato evidente de la actividad clandestina que desde siempre, rompiendo y arrasando, daña el patrimonio de todos los italianos y pone en peligro la reconstrucción del contexto.
    La gran vivienda suburbana, cuyos ambientes de representación ahora serán sacados a la luz, ya había sido en parte excavada, pero sin dejar en archivo casi nada, entre 1907 y 1908.
    Estaba compuesta por un sector residencial, articulado en torno a un peristilo de planta rectangular, delimitado sobre dos lados por un pórtico y en el tercero por un largo criptopórtico cubierto por una terraza que se asoma a los campos.
    Una residencia de alto valor, subrayó Osanna, "con ambientes ricamente decorados y pintados al fresco, suntuosas terrazas descendentes que se asomaban al Golfo de Nápoles y Capri, además de un eficiente sector de servicio, con huertos, depósitos para el aceite y para el vino, y amplios terrenos densamente cultivados".
    Perteneciente tal vez a un general, o a un altísimo magistrado militar, tal vez incluso a un exponente de los Mummii, como parece decir ese nombre grabado sobre la pared por una mano de niña (trabaja en las inscripciones, dijo Osanna, el epigrafista Antonio Varone), la villa fue solo parcialmente dañada por el terremoto que precedió al momento más fuerte de la erupción. Y hoy podría revelar grandes sorpresas, precisamente porque la gran cantidad de material piroplástico que invadió las habitaciones en esa noche tremenda de fines de octubre de hace 2000 años, podría haber ayudado a su conservación. Sin duda las nuevas excavaciones, financiadas con dos millones de euros de los fondos ordinarios del Parque, requerirán tiempo.
    Al final sin embargo, aseguró el director, la residencia será abierta al público con todo su bagaje de historias, incluyendo la de la pequeña Mummia y su trágico destino.
    E incluso podría ocurrir que se dejen así los cubiles excavados en la tierra por los ladrones de patrimonio, con sus instrumentos, en memoria de un daño que ofende la historia.(ANSA).
   

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