"Las historias las siguen contando los varones"

Antonella Estévez, directora del Festival Mujeres de Chile

Anabella Estevez, directora de FEMCINE de Santiago de Chile
Anabella Estevez, directora de FEMCINE de Santiago de Chile (foto: Ansa)
20:09, 11 sepSAN SALVADOR DE JUJUYPor María Zacco

(ANSA) - SAN SALVADOR DE JUJUY, 11 SET - Las realizadoras chilenas representan menos del 20% de la producción cinematográfica, un porcentaje que se pretende aumentar desde el Festival de Cine de Mujeres (FEMCINE), que se celebra desde hace diez años en Santiago de Chile. "Hacia afuera, parece que hubiera muchas directoras en Chile, porque estrenan películas, ganan premios y están realizando nuevos proyectos. Pero en la práctica no es así", dijo en entrevista con ANSA la periodista Antonella Estévez, directora de FEMCINE y jurado de la Competencia de Documentales del Festival Internacional de Cine de las Alturas. Aquel porcentaje de Chile es el promedio en todos los países del mundo, excepto en aquellos que poseen políticas para potenciar un cine hecho por mujeres. Pero hay casos aislados, aún en América Latina, donde la diversidad no encuentra espacios.
    "El festival de Valdivia, por ejemplo, propone desde la curaduría una búsqueda de películas hechas por mujeres y que haya mayoría de sus trabajos en competencia", detalló Estévez sobre una cuestión que se dirime en todo el mundo. De hecho, recientemente, la escasa presencia de realizadoras en la competencia oficial fue tema de fricción en el Festival de Venecia. Según la Candidata a Doctora en Estudios de Género de la Universidad de Buenos Aires, los datos duros, preocupan. "Una investigación que analiza todas las películas chilenas entre los años 2000 y 2016 que habían tenido más de 100 mil espectadores -un buen número para el país- determinó que solo fueron 34 y de ellas, ninguna había sido dirigida por una mujer.
    Cuatro de ellas tenían guionistas mujeres en sus equipos", detalló. El estudio también analizó cómo eran las mujeres y los hombres que aparecían en esos filmes. Menos de un tercio eran protagonizados por mujeres; de las 8 películas donde había una voz interior, solo una era femenina y solamente el 18% de los personajes femeninos tenían un mundo fuera del hogar, mientras que dos tercios de los liderazgos eran masculinos. "No creo que haya una intención deliberada: simplemente, es la reproducción de la manera en que se ve el mundo", sostuvo Estévez.
    Subrayó que "las historias las cuentan los varones, quienes desde su privilegio -invisibilizado- replican esa mirada del mundo" y que "hacen falta referentes femeninas frente y detrás de cámaras, un problema que persiste no solo en Chile sino en todo el mundo".
    Más directoras, más productoras y más protagonistas mujeres fue el reto que se impuso FEMCINE cuando se creó, hace diez años. Y si bien hubo avances, todavía hay que luchar para abrirse paso en un ámbito históricamente masculino. "Si algo aprendimos, es que en el mundo del cine las mujeres tienen espacio mientras no se metan con la industria. Cuando comienzan a competir en ese ámbito, donde se dirimen cuestiones de dinero y de poder, los espacios se reducen notablemente", señaló la también autora del libro "Luz, cámara, transición. El rollo del cine chileno de 1993 a 2003". Curiosamente, la situación no mejoró después del escándalo del #MeToo que estalló hace dos años en Hollywood y se extendió a todo el mundo. "Solo 11 de las 100 películas más vistas en todo el mundo fueron dirigidas por mujeres. Y en 2017, solo 4: sucedió después del #MeToo, es decir, hubo un bache aún más importante. En cambio, si vas al cine Indie y haces un recorrido por los festivales con una mirada menos industrial, las mujeres aparecen cada vez más", afirmó. Agregó que "lo que sí cambió en los últimos años es la mirada de las jóvenes directoras respecto de sí mismas. Llegó el momento en que ya no compran el cuento que dice 'este no es tu lugar', muy abonado desde las escuelas de cine, dirigidas por realizadores de unos 60 años. Estamos viviendo un momento de tensión cultural desafiante. Es hora de barajar y dar de nuevo".
    En ese sentido, sostuvo que FEMCINE abraza la diversidad de experiencias, invita a "no encasillarse y señala que las luchas feministas por los derechos son la expresión de una cosa bastante más profunda, que somos seres humanos complejos, hombres y mujeres".
    "FEMCINE provocó un cambio. Pero antes que nosotras hubo otras mujeres que hicieron cosas potentes, que nos ayudan a entender que tenemos una historia. Y que todas nos paramos sobre los hombros de otras, que hicieron cosas antes. Eso es algo que el feminismo necesita recordar: siempre hay mujeres que llegaron antes que nosotras. A ellas hay que rendirles tributo", concluyó. (ANSA).
   

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