Bacteria intestinal es cómplice del infarto

Investigación italiana sobre Escherichia coli

13:44, 13 eneROMARedacción ANSA
(ANSA) - ROMA, 13 ENE - Una bacteria intestinal, la Escherichia coli, contribuye a causar infartos cardíacos, hallando una vía de fuga desde el intestino, entrando en la sangre y anidando en las mallas del coágulo, o trombo, que obstruye las arterias coronarias que llevan oxígeno al corazón.
    El descubrimiento publicado en el European Heart Journal podría abrir la puerta tanto a tratamientos para el infarto en su fase aguda como a una vacuna preventiva para la población en riesgo. El hallazgo se debe a la colaboración de un equipo de cardiólogos intervencionistas, anatomopatólogos, patólogos clínicos y biólogos encabezado por Francesco Violi, director de la I Clínica Médica del Policlínico Universitario Umberto I. La mayor parte de los infartos se produce debido a la formación de un trombo que obstruye las coronarias, arterias que llevan sangre oxigenada y sustancias nutritivas al músculo cardíaco. Pero los mecanismos que están en la base del fenómeno no son totalmente claros todavía.
    "Nuestro estudio partió de la intuición de que algunas bacterias intestinales podrían tener un papel en el desarrollo del infarto", dijo a ANSA Violi-. De aquí iniciamos un trabajo que duró más de cuatro años y descubrimos que pacientes con infarto agudo presentaban alteraciones de la permeabilidad intestinal y al mismo tiempo la bacteria escherichia coli en la sangre y las mallas del trombo".
    "Nuestro descubrimiento es coherente con el de otros investigadores en Estados Unidos que hallaron diversas bacterias intestinales en la sangre de pacientes infartados", indicó Violi.
    Los científicos italianos analizaron una muestra de 150 individuos, de los cuales 50 con infarto en curso, 50 personas con cardiopatías pero no infarto, y 50 individuos sanos (grupo de control).
    La escherichia coli se halló solo en la sangre de los pacientes que llegaron al hospital con infarto agudo, mientras la bacteria no estaba presente ni en los sanos ni en los que tenían cardiopatías con riesgo de infarto.
    Se vio también que cuanto mayores eran las alteraciones de la permeabilidad de la pared intestinal de los pacientes infartados, mayor era la concentración de la bacteria en las mallas del trombo.
    Los expertos estudiaron luego el infarto en ratones a los que se inyectó la bacteria intestinal, y finalmente vieron que es posible frenar el infarto a nivel experimental con una molécula inteligente que impide a la bacteria ligarse con un receptor (llamado "Toll-like receptor 4") de células inmunitarias específicas presentes en la formación del trombo.
    En el futuro este inhibidor molecular podría convertirse en la base de un medicamento para suministrar en la fase aguda y frenar la formación del trombo, reduciendo los daños del infarto.
    También se estudiará la posibilidad de desarrollar una vacuna específica contra la escherichia coli para prevenir el infarto, una vacuna que se daría a las personas en riesgo cardíaco.
    (ANSA).
   

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