A 12 años de tsunami el coral vuelve a crecer

Pequeñas formaciones son visitadas por fauna marina

El coral vuelve a crecer
El coral vuelve a crecer (foto: Ansa)
14:37, 26 dicLONDRESRedacción ANSA

(ANSA) - LONDRES, 26 DIC - Doce años después del devastador tsunami del 26 de diciembre de 2004, desencadenado por un sismo de 8,9 grados de magnitud junto a las costas de Sumatra, la barrera coralina de la Seychelles vuelve a crecer.
    El fenómeno se nota en particular en la isla Curieuse, muy cerca de la ambicionada meta turística de Praslin, que está dando señales de renacimiento.
    Pequeñas formaciones de coral son de nuevo vitales y frecuentadas por mantas, tortugas marinas y unas 300 especies de peces tropicales.
    Sin embargo, un contexto submarino tan fascinante para quien hace snorkeling -basta una máscara y unas "patas de rana" para nadar entre pequeños tiburones y peces papagayo- revela que en el arrecife prevalece un insólito color blanco.
    El emblanquecimiento fue confirmado por el Seychelles National Park Authority que, atribuyendo la causa al cambio climático con el consecuente recalentamiento de la temperatura del agua, acelerado por el fenómeno de El Niño, está tomando algunas contramedidas y presentó un proyecto que apunta a prevenir nuevos daños en este precioso y fascinante ecosistema marino.
    "Hicimos una evaluación rápida del estado de salud de la barrera coralina y hemos hallado que la situación hoy es más alarmante que en 1998, cuando El Niño golpeó con dureza", dijo a Sealife Allen Cedras, un funcionario de la Autoridad del parque marino.
    El emblanquecimiento -es decir la pérdida del abanico de colores típicos coralinos- se observó en todos los tipos de coral, desde los depósitos rocosos a las zonas de barrera en el área marina protegida, que mide 14,7 kilómetros cuadrados.
    Según una estimación de Cedras, el emblanquecimiento -debido a un aumento de las temperaturas del mar- afectó a aproximadamente el 60 a 90 por ciento del Parque Marino de Curieuse, pero sin intervenciones el problema podría ser peor todavía.
    Los arrecifes coralinos, típicos de aguas tropicales de poca profundidad, se consideran entre los ecosistemas con mayor biodiversidad y son el hábitat de un cuarto de las especies marinas del globo.
    Además de su belleza son clave para proteger las costas de los embates del mar abierto, pero son extremadamente sensibles a los cambios de la temperatura del agua marina.
   

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