Argentino denuncia mafia de arreglos

Marco Trungellilti
Marco Trungellilti (foto: EPA)
16:50, 10 febBUENOS AIRESRedacción ANSA

(ANSA) - BUENOS AIRES, 10 FEB - El argentino Marco Trungelliti, actual 117 del ranking, desnudó la crisis en la que quedó envuelto tras denunciarle a la ATP que una mafia se le acercó para arreglar partidos de tenis.
    "No soy ningún topo ni buchón", afirmó Trungelliti, de 28 años, en una entrevista con el diario La Nación, en la que denunció hostigamientos y hasta amenazas, como si el suyo fuera un nombre maldito inclusive dentro del tenis argentino.
    Trungelliti denunció en 2015 a la ATP que una persona le ofreció entre 2000 y 3000 dólares en efectivo por dejarse perder en partido de nivel Future, entre 5000 y 10.000 en Challengers y entre 50.000 y 100.000 por encuentro de ATP.
    "Marco querido fijate si la semana que viene nos podemos juntar por el tema ese de la raqueta jaja", dice uno de los mensajes en clave que recibió Trungelliti, revelación en Roland Garros 2017, cuando eliminó en primera rueda a Marin Cilic.
    El jugador avisó a la Tennis Integrity Union: Anti Corruption Tennis Body (TIU) y envió una captura de pantalla en la que figuraba el teléfono personal del corruptor, prueba que usó luego la ATP para cruzar llamadas y obtener nombres de otros tenistas que ya habían sido contactados por esa misma persona. Los reglamentos obligan a los tenistas a denunciar cuando reciben ofrecimientos de arreglos de partidos. Por esa razón, la ATP sancionó a otros tres jugadores argentinos (Federico Coria por no haber denunciado y Nicolás Kicker y Patricio Heras acusados sí de haber cobrado dinero a cambio de dejarse perder). Trungelliti, que debió prestar declaración por Skype en todos estos casos, reveló que a partir de esa situación comenzó su calvario especialmente dentro de su propio país, al que volvió en los últimos días para jugar torneos (vive en Andorra). "La ATP nos hace ver un video sobre cómo tenemos que actuar exactamente si te pasa algo así, está todo explicado y nosotros firmamos el programa de anticorrupción. El que dice que no sabe cómo funcionan las cosas es una mentira más grande que la China", dijo Trungelliti a La Nación. "LA TIU quiso que yo prestara testimonio en los juicios de Coria, Kicker y Heras. Yo no sabía que ese juicio existía. Sabía que nadie lo iba a tomar bien, pero no me dieron opción de retirarme. Tuve que decir lo que me había ocurrido en 2015 frente a los tres argentinos. Fue horrible. No era yo el único testigo. Los abogados de los chicos dijeron que yo estaba haciendo esa denuncia porque tenía mala relación. Pero eran todas estupideces porque no tenía nada que ver. Me atacaban creyendo que yo los había denunciado y no es verdad: yo denuncié a una persona y esa estaba unida a ellos (.) No fui ahí para juzgar a nadie, conté solo lo que me pasó a mí", relató.
    "En algún momento comparás y decís: 'Pucha, yo sé que tengo que laburar seis meses para conseguir esta plata que me ofrecen y si arreglás un partido hacés así (chasquea los dedos) y ya está'. Entonces, es normal que la gente que no tiene la moral firme caiga en una tentación así. Cuando entran no salen más, porque no te dejan salir. Al agarrarte de los huevos teniendo el contacto de tus padres o hermanos, ya estás en el horno", siguió Trungelliti su crudo relato. Tras afirmar que "la mayoría de los jugadores que reciben ofertas para dejarse perder no hace la denuncia por miedo, porque se meten en un problema", Trungelliti reveló que sus problemas crecieron cuando decidió contar lo que le estaba sucediendo dentro de una práctica del equipo de Copa Davis.
    "Y ahí la cagué. Yo pensé inocentemente que todo lo que se hablaba en la Davis quedaba ahí, como se han hablado un montón de cosas, y sin embargo lo han esparcido por todos lados. Fue una estupidez. De ahí salió el rumor y en el circuito varios me vinieron a encarar", contó el jugador.
    "No quiero venir más a los torneos de la Argentina. Pero así como se empeoró la relación con mucha gente, otra se me ha acercado más porque sabe cómo viene la mano. A mí no me divierte ni un poco venir a un torneo, que uno u otro no me salude, y es gente que ni siquiera se ha dignado a preguntarme qué pasó. Hubo gente que dijo que yo era una lacra humana y recién después se acercó a preguntarme qué pasaba realmente", expresó.
    "Hoy siento una difamación constante. Es como si yo estuviera en juicio. Voy a un torneo y viene uno a decirme si es verdad lo que hice, si le corté la carrera a uno o a otro. Me da impotencia. ¿Quién me apoya? Muchos de los que estaban en la Copa Davis en 2016", acotó.
    "Hice otra denuncia que no quedó en nada. Un manager de Georgia me citó por sponsoreo en Suiza, pero quería que arreglara partidos. Para decírmelo me hizo salir del restaurante al exterior, hacía -5 grados, dejó mi celular en la barra y recién ahí habló por miedo a que lo grabara. El modus operandi era distinto al del argentino: el día anterior al partido que fuera a dejarme perder tenía que cambiar la foto de perfil en Facebook. Era como un aviso", siguió Trungelliti.
    "Mi cabeza es una fogata. Estoy quemado. Desde que llegué a la Argentina que prácticamente no duermo. Siento que si miro mal un poco a uno me quiere cagar a piñas. No soy ni topo ni buchón.
    No aguanto más", avisó el jugador.
    (ANSA).
   

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