Venezolanos,mano de obra impensable para café

Desde mecánicos hasta médicos, la historia de los recolectores

16:57, 10 dicBOGOTARedacción ANSA
(ANSA) - BOGOTA, 10 DIC - Las cosechas de café colombiano de este año contaron con una mano de obra hasta ahora impensable, la de cientos de venezolanos que recolectaron un grano que muchos desconocían o solo relacionaban con la bebida oscura de las mañanas.
    Gregorio Martínez es un mecánico industrial venezolano de 26 años que llegó a finales de 2016 a Pácora, un municipio agrícola a 105 kilómetros al norte de Manizales, una de las cuatro ciudades que integran el llamado "eje cafetero" colombiano, en busca de una oportunidad laboral.
    En su natal Zamora, municipio del estado Aragua, nunca trabajó en faenas de campo, lo suyo era la vida entre rodamientos, poleas, tuercas y tornillos, pero la crisis lo expulsó a Colombia, primero a Cali donde fue ayudante de construcción y de allí a Pácora, donde se enroló como recolector de café.
    "Cuando llegué a Pácora me advirtieron que el trabajo era duro, porque se trabaja así llueva o haga sol. Me pusieron a recolectar café. La primera vez apenas recogí 25 kilos en un día, mientras los demás recolectaban entre 125 y 180 kilos. Casi me devuelvo de la desilusión", relató a ANSA Martínez.
    Aunque en Caldas, cuya capital es Manizales, no hay registros oficiales de venezolanos recogiendo café, en Risaralda, otro de los departamentos del "eje cafetero", en la última cosecha (de octubre a diciembre) se inscribieron más 400 ciudadanos de ese país para el ejército de recolectores, cercanos a los 4.000, que se necesitan para arrancar la cereza de los arbustos.
    Así lo reveló a ANSA, Jorge Humberto Echeverry, director ejecutivo del Comité de Cafeteros de Risaralda, al referirse al "plan cosechas" que desde hace tres años implementaron en el departamento para reclutar recolectores de café.
    Este plan incluye un trabajo de difusión de meses antes de octubre para atraer interesados en recoger café, por el que se paga unos 19 centavos de dólar por cada kilo del grano maduro listo para extraerle la semilla, que sometida a un proceso de lavado y secado antes de verterse en un tasa.
    "Este año los cafeteros han visto con mejores ojos la llegada de venezolanos porque viene del sector agropecuario y seguramente muchos se quedarán en las fincas porque conocen como son esas labores y porque en el departamento también hay frutales, plantaciones de aguacate y ganadería", afirmó Echeverry.
    Contó que en la recolección del grano del año pasado se supo de historias de médicos y otros profesionales que se aventuraron en la recolección de café, una labor para gentes del campo, por lo que muchos no soportaron y se marcharon.
    "Produce tristeza porque mucha de esta gente son profesionales: arquitectos, abogados, médicos que he tenido la oportunidad de recolectar café y a uno le produce dolor humano ver cómo un país desperdicia sus recursos humanos, lo que hace grande a una nación, pero bienvenidos", opinó Roberto Vélez, gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC).
    "Risaralda es un departamento caritativo y mucho más los cafeteros y queremos dignificar a estas personas; es un tema de cultura local en la que tenemos claro que aquí nadie es forastero, todos somos pereiranos", resaltó Echeverry, tras recordar que de esa zona han migrado a Europa y Estados Unidos miles de personas en busca de un futuro distinto.
    "Aquí se ve con buenos ojos el venezolano, no estamos prevenidos. Esta ha sido una zona históricamente migratoria, este es un proceso que lo entendemos, lo conocemos y valoramos", apuntó el dirigente.
    Para Martínez la llegada a Pácora le permitió en un año traer a las siete personas que integran su familia y a dos amigos de su barrio, que también recogieron café y ahora pretenden marcharse a Perú. "Estoy contento, alegre, digo que son unas puertas que se me abrieron gracias a Dios, porque estar aquí, conseguir trabajo y poder traer a mi mamá y mis hermanos es una bendición", resaltó.
    Sostuvo que para la noche de Navidad van a cocinar un lechón, harán hallacas, buñuelos y otros platillos, pero "con un poco de tristeza porque en Venezuela quedan muchos amigos y porque extrañamos nuestra cultura". (ANSA)

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