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Cuando fútbol y política sí se mezclan

El canadiense Alphonso Davis, el mexicano Diego Lainez y la estadounidense Brianna Pinto, embajadores en la elección de la sede mundialista
El canadiense Alphonso Davis, el mexicano Diego Lainez y la estadounidense Brianna Pinto, embajadores en la elección de la sede mundialista (foto: ANSA)
19:08, 13 junMOSCURedacción ANSA

    (ANSA) - MOSCU, 13 JUN - Gianni Infantino confirmó hoy su candidatura a un nuevo mandato como presidente de una FIFA que postula la autonomía del fútbol de la política, presente en la misma velada durante la elección de la sede del Mundial 2026.
    Lo que la política no logró unir, lo unió el deporte más popular del planeta, pues confirmó que la Copa del Mundo posterior a la de Qatar será albergada por Canadá, Estados Unidos y México.
    La primera candidatura tripartita de la historia recibió 134 votos de respaldo contra los 65 que cosechó Marruecos en la elección del Congreso de la FIFA y permite que México sea el primer país en albergar tres ediciones mundialistas.
    Las anteriores fueron en 1970 y 1986 y consagraron campeones a Brasil y a Argentina, respectivamente, mientras que la "canarinha" festejó también en la única que organizó Estados Unidos, en 1994.
    Canadá verá de cerca un Mundial por primera vez gracias a esa asociación con sus vecinos, hermanados en un proyecto que los encuentra en los niveles más bajos de su relación histórica desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
    La dura política inmigratoria que el magnate puso en marcha desde que asumió la presidencia de Estados Unidos pareció quedar de lado hoy por un momento al confirmarse el resultado de la elección en Moscú.
    "Estados Unidos, junto a México y Canadá, han obtenido (la sede de) la Copa del Mundo" en 2026". Felicitaciones, nos espera una gran cantidad de duro trabajo", festejó Trump en la red social Twitter al conocerse la noticia.
    "¿Y qué harán con el muro que Trump está construyendo entre ambos países?", incomodó en Moscú un periodista a los felices triunfadores del Mundial que elevará de 32 a 48 selecciones el número de participantes.
    El mismo Trump que se especulaba podría compartir en el estadio Luzhniki con su "odiado" colega Vladimir Putin la ceremonia y el partido inaugural de la primera Copa del Mundo de la historia en suelo ruso.
    Lejos parecen los tiempos en los que el rencor por la fallida designación de Estados Unidos para albergar justamente este Mundial que recayó en Rusia derivó en una investigación del Departamento de Estado que terminaría descabezando a la FIFA.
    La salida de Joseph Blatter del trono tras un escándalo de corrupción sin precedentes, daría paso a una FIFA que estaba "clínicamente muerta" y desde que en febrero de 2016 asumió Infantino, "hoy goza de plena salud", según él mismo dice.
    Otro país que sangraba por la herida tras la designación simultánea de Rusia para el Mundial 2018 y de Qatar para el de 2022 era Inglaterra, que podría verse beneficiada ahora y albergar en 2030 su segunda Copa del Mundo tras la de 1966.
    La política de la que tanto pretende distanciarse la FIFA, dijo presente también hoy en el inesperado voto de Brasil en favor de Marruecos y a contrapelo de lo que había pactado la Conmebol, que nuclea a las federaciones sudamericanas.
    "Nunca hubo una Copa del Mundo ahí", trató de aclarar el coronel Antonio Carlos Nunes, presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (CBF) al intentar explicar por qué fue el único dirigente sudamericano que votó por el país africano.
    "La noticia cayó como una bomba", dijo el enviado de radio CBN a Sochi, mientras que algunos afirmaban que el dirigente brasileño suponía que el voto era secreto y descubrió su error cuando el tablero electrónico dio a conocer los sufragios.
    "Dicen que la gente de la Conmebol quería "comérselo" a Nunes, quien según otras versiones votó contra Estados Unidos porque el FBI investigó a Marco Polo del Nero, su predecesor en el cargo.
    "Será un gran honor", afirmó al conocerse el resultado de la elección Trump, quien hace apenas unos días tildó al premier canadiense, Justin Trudeau, de deshonesto y traidor, retirando su firma del comunicado final del G7.
    Qué decir del muro que pretende erigir en la frontera con México, el otro socio comercial en el tratado de libre comercio (NAFTA) que Estados Unidos amenaza con revisar después de décadas de aplicación al considerarlo "inservible".
    No resulta casual, como destacan algunos analistas, que Washington haya moderado su línea dura en materia de política inmigratoria en las últimas semanas y garantizado a la FIFA que facilitaría el ingreso de aficionados si organizara el Mundial.
    Claro que todos los que arriben al país serán sometidos a estrictos controles pues una Copa del Mundo, como la que pretendía organizar su predecesor Barack Obama, representaría un enorme desafío en materia de seguridad antiterrorista.
    Tratándose de Estados Unidos no resulta extraño tampoco que en el Mundial de 2026 se quede también con la parte del león, pues la mayoría de los partidos (60) se jugarán en su territorio mientras que México y Canadá hospedarán apenas diez cada uno.
    Para completar el cuadro y aunque la FIFA no niegue, la política dijo presente también en el voto de Rusia en favor de Estados Unidos como una de las sedes del Mundial, algo impensado en cualquier otro contexto.
    El fútbol suele hacer posible lo imposible, como suele decirse del deporte más popular del planeta.(ANSA).
   

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