Adiós Angelillo, el fútbol está de luto

Con la casaca de Inter de Milán (foto: Ansa)
22:04, 06 eneSIENARedacción ANSA

(ANSA) - SIENA, 7 ENE - El fútbol se viste de luto por la muerte de Antonio Valentín Angelillo, futbolista ítalo-argentino que brilló en su país y en el "Calcio" y falleció a los 80 años de edad.
La triste noticia del deceso del "Angel de la cara sucia", fue confirmada hoy por el entorno del ex Racing Club, Boca Jrs, Inter, Roma y Milan, que supo jugar en la selección argentina y también en la italiana.
El fallecimiento de Angelillo ocurrió el viernes en el policlínico "Le Scotte" de Siena, al que había ingresado el miércoles, pero recién hoy se informó por pedido de sus familiares.
Angelillo, uno de los más famosos "oriundos" que llegó a lucir la casaca "azzurra", fue el máximo artillero de un campeonato de la Serie A del "Calcio" con 18 equipos, al convertir 33 goles en una misma temporada para Inter.
Antes de jugar para Italia, había disputado 11 partidos y convertido 11 goles con la selección "albiceleste" que se consagró campeona en el Sudamericano de 1957 y que integraron otras glorias como Enrique Omar Sívori y Humberto Maschio.
Nacido en Buenos Aires el 5 de septiembre de 1937, había obtenido la ciudadanía italiana por su abuelo y dos décadas más tarde, tras jugar en Boca Jrs, llegó para hacerlo en justamente en Inter.
Angelillo, que marcó 16 goles con la casaca "nerazzurra" apenas desembarcó en el "Calcio", tenía un caracter rebelde que le trajo algunos roces con su compatriota y por entonces DT Helenio Herrera
Al "mago" Herrera, que manejaba el plantel con mano dura, no le cayó bien aquel romance que mantuvo con una bailarina de un club nocturno llamada Attilia Tironi (Ilya López era su nombre artístico) porque -decía- lo distraía de su trabajo.
Por eso, dos temporadas después (1961-62) pasó a jugar en la Roma a cambio de 270 millones pese a los reclamos de Boca Jrs, que tenía en mente repatriarlo.
En aquella barriada de La Boca en la que vivían muchos inmigrantes italianos, Angelillo aprendió a jugar al fútbol en la calle y rápidamente su talento llegó a oídos de los dirigentes de Racing Club.
Tenía apenas 16 años y ya se hablaba de él como el sucesor de otra gloria del fútbol argentino que por aquellos años y tras jugar en River Plate y en Huracán emigró junto con varios compatriotas al fútbol colombiano: Don Alfredo Di Stéfano.
Su padre era carnicero y siempre recordaba que por ese motivo nunca faltó comida en la mesa familiar, aunque él aseguraba que prefería aprender a manejar la pelota antes que los cuchillos.
Cuando pasó de Inter a Roma, la cesión contenía una cláusula secreta que le impedía jugar en Milan o en Juventus, aunque luego Angelillo terminaría luciendo la casaca "rojinegra".
No le fue muy bien y debió soportar la resistencia de los fanáticos del Milan, que jamás le perdonaron su pasado en el clásico rival de la ciudad.
Con la Roma llegó a conquistar en la temporada 1960-61 la Copa de Ferias, precursora de la Copa UEFA luego devenida en Liga de Europa.
Por entonces sufrió un duro revés al no ser convocado a la selección italiana que disputó el Mundial de Chile que consagró campeón a Brasil sin Pelé, lesionado después de dos partidos, en 1962.
"La Roma no tiene peso político", decía Angelillo al tratar de explicarse aquella ausencia en la "azzurra" que, al igual que la "albiceleste", quedaría eliminada en primera ronda en esa Copa del Mundo.
No jugar un Mundial fue tal vez la espina que siempre llevó clavada pues tampoco había podido hacerlo con Argentina en Suecia 1958, que también conquistó Brasil y en el que la selección de su país de origen hizo un triste papel.
Su condición de "desertor" por no haber cumplido con el servicio militar obligatorio, también le impidió asistir al funeral de su padre, quizás el dolor más grande que vivió.
Su prolífica carrera profesional llegó a su fin en Genoa y cuando "colgó los botines", siguió vinculado al fútbol como entrenador.
Como técnico de Arezzo, ciudad toscana en la que vivía, el club logró el ascenso a la Serie B y al año siguiente peleó por un lugar en la Serie A hasta el final aunque sin suerte.
Luego de su experiencia como técnico trabajó como observador en Inter y fue él quien, entre otros jugadores consagrados en el club de Milán, recomendó la incorporación de Javier Zanetti, hoy vicepresidente tras casi dos décadas defendiendo esa casaca.
Seguramente, también el "Pupi" llorará su ausencia.(ANSA).

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