Murió Quino, el genial creador de Mafalda

La historieta es conocida en todo el mundo

14:37, 30 sepBUENOS AIRESRedacción ANSA
(ANSA) - BUENOS AIRES, 30 SET - El artista gráfico Joaquín Salvador Lavado, conocido como Quino y que ganó fama mundial por la tira cómica "Mafalda", la niña irreverente que señala los defectos de la clase media y reflexiona sobre cuestiones existenciales, falleció hoy a los 88 años. En los últimos días, Quino había sufrido un ACV que causó un empeoramiento de su estado general, se informó hoy.
    El historietista, hijo de inmigrantes andaluces, había regresado hace algún tiempo a la provincia argentina de Mendoza, donde había nacido el 17 de julio de 1932.
    Quino recorrió un largo camino antes de crear a su "niña terrible", que se atrevía a desafiar al mundo heredado de sus mayores.
    A los 13 años ingresó a la Escuela de Bellas Artes pero luego abandonó la carrera, ya que lo suyo, consideraba, no era "dibujar ánforas y yesos". A partir de ese momento empezó a dibujar historietas, incursionó en el humor y a los 20 años se trasladó a Buenos Aires, donde empezó a recorrer redacciones de diarios y revistas en busca de trabajo, sin éxito.
    En 1954 publicó su primera tira en el semanario "Esto es" y en 1963 su primer libro, "Mundo Quino", donde con humor oscuro expone sus puntos de vista sobre el amor, la religión, la muerte y las dictaduras militares.
    Ese mismo año, nació Mafalda para publicitar el lanzamiento de una marca de electrodomésticos, "Mansfield". La campaña finalmente no se hizo pero Quino guardó la tira, que terminó publicando en el semanario Primera Plana, el 29 de septiembre de 1964.
    Un año después, Mafalda llegó al diario El Mundo. Su lengua filosa (y filósofa) sobre las contradicciones humanas y el absurdo de la vida le abrió las puertas de varios países de América Latina y años más tarde, de Europa.
    Su fenomenal éxito -y actualidad-, se deben a que las reflexiones de esa niña trascienden el tiempo y las fronteras.
    El primer libro que recopilaba tiras de la pequeña irreverente, "Mafalda I", se publicó en Argentina en 1966: 5.000 ejemplares que se agotaron en dos días. Su fenomenal éxito -y actualidad-, se deben a que sus reflexiones trascienden el tiempo y las fronteras.
    En aquellos años, el escritor y filósofo italiano Umberto Eco analizaba el lenguaje de las historietas y se topó con "Mafalda". No tardó en comunicarse con Quino a quien conectó con una editorial para publicar las tiras en Italia.
    La primera aparición de Mafalda en la Península fue en 1968, en "El libro de niños terribles para adultos masoquistas", de Feltrinelli. Y al año siguiente, la joven protagonista tuvo su libro propio, "Mafalda la contestataria", con prólogo de Eco, director de la colección.
    En 2019, el Museo Diotti de la ciudad italiana de Casalmaggiore, organizó la exposición "Mafalda la contestataria, hace 50 años en Italia", para celebrar las cinco décadas de la edición italiana.
    Italia fue, además, el país que recibió a Quino en el exilio, tras el golpe de Estado militar en Argentina de 1976.
    Vivió allí hasta 1983, cuando retornó a su país tras el regreso de la democracia.
    En una entrevista con ANSA, hace algunos años el artista gráfico dijo que "si Mafalda hubiese vivido durante los años de la dictadura hubiese sido una desaparecida más, por el simple hecho de que tenía un cerebro crítico".
    "Los problemas a los cuales se enfrentaba Mafalda todavía persisten", aseguró Quino en esa oportunidad, al referirse a aquella niña despeinada, que atormentaba a sus padres y a sus amigos con el hambre en el mundo, la carrera armamentista y la represión a los opositores.
    El personaje impresionó también a Julio Cortázar: "No es importante lo que yo piense de Mafalda, sino lo que ella piense de mí", afirmó el escritor argentino.
    A lo largo de su carrera, Quino recibió reconocimientos como la Orden Oficial de la Legión de Honor, el más importante que el gobierno francés le concede a un extranjero, y en 2014 obtuvo en España el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades.
    En aquella oportunidad, Víctor García de la Concha, presidente del jurado y director del Instituto Cervantes, afirmó que Quino supo combinar con sabiduría "la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento".
    Ese mismo año, inauguró la 40a Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, donde cientos de fanáticos de Mafalda le llevaron sus libros para que los autografiara, aprovecharon para expresarle su afecto y pedirle una que otra "selfie".
    Quino no era muy amigo de las entrevistas o de los eventos sociales, pero siempre esbozaba una sonrisa y mantenía una charla atenta con los fanáticos de todas las edades que se le acercaban. Y no dudaba en recibir los abrazos de sus lectores más pequeños.
    El artista se caracterizó por su absoluta sencillez, a pesar de que, como confesó alguna vez en clave de humor, "hubiera querido ser Picasso". No lo marearon ni los premios, ni el reconocimiento mundial, ni el récord total ni las continuas reediciones de los 12 tomos que reúnen las aventuras de Mafalda, creadas entre 1964 y 1973.
    "Una cosa que me dice mucha gente es 'gracias por todo lo que nos has dado'. Yo me quedo pensando qué les he dado. No soy muy consciente de lo que he hecho", dijo hace algunos años en una entrevista.
    La respuesta es simple: la estatua de Mafalda, sentada sobre un banco de plaza en el corazón del barrio porteño de San Telmo, a pocos metros de la que fue la casa de Quino, de seguro recibirá por estos días muchos abrazos. (ANSA).
   

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