Dos curas condenados por abusos a niños sordos

En el Instituto Antonio Provolo de Mendoza, Argentina

El sacerdote italiano Nicola Bruno Corradi. La sentencia le puso fin a una vida dedicada a los abusos. (foto: ANSA)
15:41, 25 novBUENOS AIRESRedacción ANSA

(ANSA) - BUENOS AIRES, 25 NOV - Dos curas católicos, el italiano Nicola Bruno Corradi, y Hugo Corbacho Blanc, junto con el jardinero Armando Ramón Gómez, fueron condenados hoy a 42, 45 y 18 años de prisión por haber abusado de niños sordos del Instituto Antonio Provolo en la provincia argentina de Mendoza, 1000 kilómetros al oeste de Buenos Aires.
    Los abusos fueron cometidos contra 11 niños sordos, en un total de 28 hechos ocurridos entre 2005 y 2016, más de once años de ataques y torturas sexuales. Las víctimas, varones y mujeres, tenían entre 7 y 17 años.
    Las condenas fueron pronunciadas por el Tribunal Penal Colegiado Nº2 de Mendoza integrado por los jueces Carlos Díaz, Mauricio Juan y Aníbal Crivelli.
    Corradi recibió 42 años de cárcel por hechos en grado de autoría y coautoría o partícipe necesario, con la figura de promoción de la corrupción de menores.
    Corbacho Blanc fue condenado a 45 años por hechos que incluyeron imputaciones como abuso simple y con acceso carnal agravados por ser el encargado de la guarda de sus víctimas.
    Gómez, que es sordo, para quien se consideraron atenuantes como su analfabetismo y escasa instrucción, recibió una pena de 18 años.
    La impactante condena tiene lugar al cumplirse tres años desde que salieron a la luz las primeras denuncias.
    Los tres acusados llegaron a las 9 hora local (12 GMT) a la sala de audiencias y los magistrados (Carlos Díaz, Mauricio Juan y Aníbal Crivelli) les preguntaron si tenían algo para declarar o decir. Los tres respondieron que no y los jueces se marcharon a deliberar.
    Durante los alegatos, que concluyeron la semana pasada, la fiscalía había pedido 45 años de prisión para los sacerdotes, mientras que los querellantes solicitaron la pena máxima de 50 años, y la defensora oficial solicitó la "nulidad de todas las acusaciones" o "la absolución de los acusados". El debate, que duró 49 días, comenzó el 5 de agosto y contó con la participación de intérpretes de lenguaje de señas.
    Psicólogos y psiquiatras que declararon ante el tribunal coincidieron en señalar que los testimonios de las víctimas eran "coherentes y verosímiles".
    El drama del Instituto Provolo inició en 1950, en su sede central de Verona, Italia, donde hubo decenas de sacerdotes acusados de cometer abusos sexuales y torturas contra niños sordos.
    Las denuncias allí se produjeron entre 1950 y 1984 y apenas iban saliendo a la luz los sacerdotes acusados eran trasladados a otros destinos fuera de Italia. Corradi, uno de los principales acusados, llegó a Argentina, junto a otros cuatro religiosos acusados, en 1970.
    Quedó a cargo de la sede del instituto en La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, donde continuó con los abusos (hay ocho denuncias formales) hasta 1998, cuando un nuevo escándalo hizo que la Iglesia lo trasladara a Mendoza, al frente del instituto de la localidad de Luján de Cuyo. Permaneció allí hasta el 26 de noviembre de 2016, cuando fue detenido. La causa en Mendoza es mucho más extensa: hay 14 imputados y 16 víctimas.
    Hay tres causas principales. La primera incluye a los tres condenados de hoy; en la segunda, por hechos propios y de terceros, está imputada la monja Kumiko Kosaka y en la tercera, acusadas de participación primaria, están la religiosa Asunción Martínez, la exdirectora Graciela Pascual y otros empleados y docentes del instituto.
    Sin duda, las tres condenas de hoy son históricas. (ANSA).
   

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