Héroe argentino de guerra sin tumba

Historia tristemente conocida, aunque Londres y Buenos Aires la ignoran

El desolador paisaje de las Islas Malvinas donde perdió la vida un héroe argentino aún sin tumba (foto: Foto gentileza Marisa Bisceglia)
15:38, 18 mayBUENOS AIRESRedacción ANSA

   (ANSA) - BUENOS AIRES, 18 MAY - A 37 años de la guerra de las Islas Malvinas, un héroe argentino muerto en combate y que entregó la vida por sus camaradas, sigue sin su tumba de guerra.
    Se trata del teniente y comando Ernesto Emilio Espinosa, cuyos restos se encontrarían carbonizados por el enfrentamiento con sus pares ingleses del Cuadro de Guerra para Montaña y el Artico al mando del capitán Red Boswell, ocurrido el 31 de mayo de 1982, en una zona conocida como Top Malo House, Isla Soledad, que hoy es propiedad privada de una familia.

   "En principio creíamos que es el único argentino que combatió en el conflicto armado contra el Reino Unido de 1982 que no tiene tumba, pero podría haber otros, en los montes de combate cercanos a Puerto Standley", reveló a ANSA Marisa Bisceglia, periodista e investigadora nacida en un pequeño pueblo italiano, Pratella, autora del libro "Cartas de amor y coraje", sobre otro héroe de Malvinas, el teniente Roberto Néstor Estévez.
    "Que Espinosa no tenga tumba infringe la Convención de Ginebra de 1949 al tanto el Reino Unido como Argentina y que en su artículo 17 dice que 'las partes en conflicto velarán porque se entierre a los muertos honrosamente y que sus tumbas sean respetadas, agrupadas convenientemente atendidas y marcadas de modo que siempre puedan ser encontradas'", enfatizó Bisceglia.
    La investigadora recordó que al momento de su muerte, Espinosa tenía 25 años, estaba casado con Graciela y era padre de dos pequeñas niñas.
    También contó a ANSA los detalles de sus últimas horas.
    Espinosa integraba la primera sección de la Compañía de Comandos 602, que con un agregado de la 601 tenía la misión de avanzar unos 40 kilómetros por delante de la primera línea argentina para informar sobre movimientos británicos. "Recién llegados a Malvinas y con escasos datos sobre la ubicación del enemigo, el capitán José Vercesi y sus doce hombres -entre ellos Espinosa- partieron de Puerto Argentino el 29 de mayo de 1982 a bordo de dos helicópteros Bell UH-1h, para arribar a la posición que le habían ordenado", detalló la investigadora italiana. Fue un vuelo a ras del suelo y esquivar los radares británicos hasta llegar al Monte Simons. "No lo sabían, pero en medio de la bruma y el frío congelante, a poca distancia estaba el cuartel del general británico Julian Thompson, quien al detectar sus presencias dio la orden de 'aniquilar al enemigo'", prosiguió.
    A los tres días y tras pasar datos de la posición británica debían ser recuperados por sus compañeros. Vercesi decidió guarecer a sus hombres en un puesto ovejero, un rústico galpón de madera y chapas de dos plantas. Tras la noche, aún en la oscuridad de la madrugada, escucharon los inconfundibles rotores de helicópteros, podían ser los argentinos que llegaban a rescatarlos o los enemigos británicos para atacarlos.
    Espinosa, que custodiaba desde el primer piso con su FAL de mira telescópica alertó la posibilidad de un avance británico, y acertó. Le indicaron que se retirara pero se negó. "Yo me quedo, acá tengo más campo de tiro", dijo según cuentan sus compañeros, entrevistados por Bisceglia.
    Los argentinos sólo contaban con fusiles FAL y granadas de mano contra el sofisticado armamento de los británicos, con lanzacohetes portátiles y fusiles lanza granadas.
    Cuentan que una granada mató a Espinosa, pero que sus disparos, su espíritu de cuerpo y heroicidad facilitó a sus compañeros, los minutos necesarios para dejar el galpón antes de que se incendiara.
    Pese a la desventaja sorprendieron a los británicos porque lucharon con ferocidad durante media hora, y se entregaron, tras una baja de dos muertos y seis heridos. Finalizado el combate, Vercesi pidió ir a buscar a Espinosa, pero el capitán británico Rod Boswell le dijo que no tenía sentido.
    En febrero de 2011, el hoy teniente coronel (R) Vercesi y la investigadora Bisceglia presentaron al gobernador de las Islas Malvinas, Nigel Haywood, una nota donde pedían por los restos de Espinosa, y el sargento Mateo Sbert, aunque éste último seria localizado en el cementerio de Darwin, hace pocos meses atrás, pero siempre invocando el Convenio de Ginebra. También hicieron el mismo reclamo ante la Cancillería y el Ministerio de Defensa de Argentina. La respuesta del gobernador británico llegó a través de un e-mail que su secretario, Rhalp Jones, envió a Bisceglia, donde le escribe que "todos los restos humanos (argentinos) fueron retirados y sepultados en el cementerio de Darwin" y que "no hay registro de que éste no fuera el caso" de Espinosa. También dijeron, recordó Bisceglia, que la legislación de las Islas Malvinas "no contiene ninguna disposición que permita designar a la Casa Top Malo como sitio protegido, ni a través de una ley de protección de las islas Falklands ni por aplicación de legislación británica".
    Incluso el periodista, sociólogo y antropólogo británico, Nicholas Tozer, hijo de padre inglés y madre argentina, el 16 de marzo de 1999, cuando visitó las ruinas de la casa, realizó un informe detallado del lugar que envió al Foreing Office, pero nunca obtuvo una respuesta.
    "Habiendo visitado los restos de Top Malo House, está claro que el rancho de madera y lata y sus contenidos fueron arrasados por el fuego como consecuencia de los disparos contra el edificio. Espinosa yace en Top Malo", asegura Bisceglia.
    En octubre de 2018, el periodista argentino Agustín Vázquez, sirvió de contacto entre Bisceglia y el entonces capitán de los comandos ingleses, Red Boswell, quien confirmó todos los datos en una amable aunque fría respuesta epistolar.
    El gobierno argentino y el británico no respondieron al reclamo de Bisceglia. El héroe Espinosa sigue sin tumba. (ANSA).
   

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