Cada vez más mujeres graduadas, pero sin trabajo

Políticas de igualdad de género, todavía son débiles

Protestas de mujeres ante el Congreso
Protestas de mujeres ante el Congreso (foto: ANSA)
14:05, 01 mayBUENOS AIRESPor María Zacco

(ANSA) - BUENOS AIRES, 1 MAY - La igualdad de género en el mercado de trabajo, sigue siendo una deuda en Argentina, donde persisten la brecha salarial y la inequidad en el acceso a los puestos de liderazgo. Lo revela un estudio realizado por la consultora GROW Género y Trabajo, que plantea la cuestión al celebrarse el Día del Trabajador.
    "Si bien hay una sensación de progreso en materia de cuestiones de género, a la luz de las últimas estadísticas vemos que todavía existe una división sexual del trabajo muy fuerte: las mujeres trabajan menos, con empleos de menor carga horaria y en condiciones de mayor informalidad. Y las que se desempeñan en el sector privado no llegan a puestos clave", dijo la socióloga Carolina Villanueva, co-fundadora de Grow junto a su colega Georgina Sticco. La situación contrasta con el nivel educativo alcanzado por las mujeres, que representan el 60% de los graduados universitarios, tanto en Argentina como en el mundo, según datos de la UNESCO. "En los años 80 se pensaba que la solución para el ingreso de las mujeres al mercado laboral era la educación. Pasaron 30 años, ingresaron a la universidad, se graduaron y hubo apenas un cambio de dos puntos porcentuales: la teoría del derrame no alcanzó a las mujeres", sostuvo, por su parte, Sticco.
    ¿Dónde está el problema, entonces? Ese interrogante motiva desde hace años el trabajo de ambas sociólogas quienes decidieron, tras realizar varios estudios de diagnóstico en empresas de América Latina, poner el foco en la educación y los consumos culturales que dan origen a los estereotipos de género.
    "Todos los consumos culturales determinan de algún modo las oportunidades: desde lo que una madre le dice a su hijo en cuanto a qué puede jugar, qué puede estudiar, qué deporte puede hacer hasta qué literatura se lee y qué películas se ven", detalló Villanueva. Al respecto, Sticco citó el trabajo que hace desde hace años la actriz estadounidense Geena Davis ("Thelma & Louis") desde su fundación, especializada en la igualdad de género en el cine, cuyo lema es: "Puedes ser lo que puedes ver". "Debemos empezar a analizar qué mostramos a los niños y cómo lo hacemos, porque de otro modo seguiremos acortando las posibilidades de mujeres y hombres", sostuvo. El planteo de ambas sociólogas está lejos del fervor feminista, sino que apunta a analizar qué aspectos sociales y culturales impactan de manera diferenciada a hombres y mujeres.
    "Para nosotras, la lucha entre sexos es ridícula. Enfocamos el tema desde el punto de vista productivo: es verdad que se gradúan más mujeres que hombres pero eso no se ve reflejado en el mercado de trabajo. Consideramos que un sector productivo o un país que no tome en cuenta eso se está perdiendo algo y se deben revisar algunas cuestiones", afirmó Villanueva.
    Su trabajo arrojó que si bien muchas compañías tienen en sus planteles un 50% de hombres y 50% de mujeres, éstas ocupan puestos inferiores. "Están ausentes en los cargos de liderazgo. Incluso en el sector de la educación, donde la mayoría de las graduadas son mujeres", sostuvo Villanueva.
    La evaluación en las empresas, agregó, permitió comprobar que "muchos hombres no habían advertido hasta qué punto funcionan ciertos estereotipos que restan posibilidades a las mujeres y que, también, los afectan a ellos".
    "Trabajamos con talleres para identificar estos estereotipos, arraigados de modo muy profundo, que son discriminatorios y deben eliminarse de raíz", explicó la socióloga.
    Además, realizan análisis financieros de los costos asociados a la contratación de hombres y mujeres en distintos ámbitos.
    Demostraron que la implementación de políticas de balance de género en las empresas mejora y retiene el talento; aumenta la productividad y el rendimiento financiero.
    Según el reporte del Fortune 500, presentado cada año por la homónima revista estadounidense, las empresas con 3 o más mujeres en su comisión directiva lograron un 73% más de su rendimiento de ventas; un 83% más de rentabilidad sobre sus propios recursos y 112% más de retorno sobre el capital, en comparación con las firmas que no tienen mujeres en altos cargos.
    Las investigaciones de Villanueva y Stico determinaron que la inclusión de mujeres en puestos clave mejora, además, la imagen corporativa y colabora en acercar la empresa a sus empleados, accionistas y clientes. Los programas de diversidad mejoran la motivación de empleados en un 58%; la satisfacción del cliente en un 75% y la percepción de la marca en un 69%.
    "Las empresas están muy interesadas en la cultura de la inclusión y la diversidad porque genera desarrollo. Si bien en la Argentina no existe aún un marco legal, las multinacionales incluyen la cuestión en su agenda, porque ya se trata seriamente en sus países de origen", explicó Sticco. La previsión no es una quimera: según el Banco Mundial, en América Latina, en los últimos 20 años, 70 millones de mujeres ingresaron al mercado laboral, lo que permitió reducir la pobreza extrema en la región en un 30%.(ANSA).
   

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